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España,plurinacional (LXXI)

                España,plurinacional
                                               LXXI.- Un terrorismo bendecido (1)
                               
                El protagonismo comunista en la oposición a Franco sólo quedó parcialmente eclipsado,ya en los años 70,por una organización nacionalista,la ETA,desgajada del PNV y resuelta a emplear el terrorismo como método fundamental de acción.
                Sabino Arana nunca reprobó la violencia.Desde su reivindicación de las glorias patrias a la siembra de un odio despiadado al hijo del romano,pasando por las incitaciones belicosas,todo su discurso entraña un llamamiento a las armas.Si no preconizó el recurso inmediato a ellas se debió a la realista apreciación de que tal aventura tenía pocas trazas de concluir bien para los suyos.No obstante quedaría en el PNV una sorda inclinación por la violencia,aunque apenas llegara a cuajar,manifiesta en el pacto con los separatistas catalanes y gallegos en 1923,y en algunas iniciativas durante la II República,así como en la tradición de formar juventudes con espíritu paramilitar,para cuando las condiciones permitieran pasar a los hechos.
                La derrota,no especialmente gloriosa,en la guerra civil había convencido al PNV de la inutilidad de la acción armada,al menos por un largo tiempo.En la euforia del fin de la guerra mundial no habían faltado iniciativas guerreras,preparándose algunos grupos de acción por los servicios secretos de USA,pero entre la desalentadora experiencia del maquis,la falta de eco en la población,y el afianzamiento de Franco,los dirigentes renunciaron a esa vía,con algunas excepciones irrelevantes.
                Se impuso entonces el pacifismo,prevaleciendo en los círculos sabinianos la orientación cristianodemócrata y europeísta.Mantenido el núcleo esencial de la doctrina sabiniana,el europeísmo aparecía como un modo indirecto de diluir,y en su momento eliminar,la nación y el Estado español,mientras que la combinación de democracia y cristianismo permitía denunciar al régimen de Franco,acogiéndose a un tiempo a la vasta protección de la Iglesia y al prestigio de la democracia.Pero el fracaso de las maniobras políticas y diplomáticas de Aguirre a partir de 1946 había llevado al PNV a la pasividad.Muchos viejos dirigentes y militantes del PNV,como Luis,el hermano del fundador,vivían apaciblemnte en España.Todo ello irritaba a algunos jóvenes,proclives a tomarse al pie de la letra las prédicas de Sabino Arana,transmitidas por tradición familiar o en círculos eclesiales.
                Ya en 1952 una tertulia de estudiantes de los jesuitas de Deusto sacó la revista clandestina Ekin (Hacer),para integrarse pocos años después en la asociación juvenil nacionalista EGI (Eusko Gaztedi Indurra).Al no lograr imponer en EGI sus puntos de vista se escindieron,arrastrando a algunos simpatizantes,y en 1959 fundaron un nuevo grupo,Euskadi ta Azkatasuna,Euskadi y Liberdad,ETA,llamada a incidir en la historia española,a partir de los años 70,casi tan profundamente como el terrorismo anarquista en la Restauración.
                La ETA trajo innovaciones al nacionalismo vasco.Se proclamó revolucionaria y,calificando de reaccionario al PNV,propugnaba un partido socialista vasco,no marxista al principio.Rechazaba también la idea del sufragio fogueral,o de los padres de familia,caro al PNV,y aceptaba el sufragio universal.Asimiló Euskadi,como supuesta colonia,a las africanas,cuyos movimientos anticoloniales armados debían imitar los vascos:Es evidente que el camino que hemos de seguir es similar al de los argelinos o angoleños.También contaba mucho en la nueva orientación el modelo castrista,impuesto en Cuba desde 1959 mediante la guerrilla.En su desarrollo,la ETA iba a tener relaciones muy estrechas con la revolución cubana y la argelina,a través de los respectivos servicios secretos.También defendía la federación de Euskadi en Europa,con ciertas reminiscencias anarquistas:no federaciones de entes monstruosos como los Estados modernos.El federalismo ha de ser integral,que partiendo del individuo pase por el Municipio,Provincia,Estado o región,Federación europea,y que llegue si se quiere hasta la federación mundial.Y vaticinaba,a principios de los 60:los Estados actuales,España,Francia,Italia,etc.,no tendrán sentido de seguir existiendo de aquí a veinte años.
                En cierto sentido la ETA refundaba el nacionalismo.No obstante el núcleo de su ideología seguía siendo la doctrina de Sabino Arana:los siglos de integración con las demás regiones en la unidad de España quedaban reducidos a un recuerdo oprobioso.Se trataba de empaparnos de las ideas de nuestros antepasados y con ellas como base comenzar la reconstrucción.Obviamente,los antepasados eran Sabino Arana y sus seguidores,pues los vascos comunes se habían considerado españoles durante siglos.En su exclusivismo iban incluso más allá que el resignado PNV:De los dos miembros principales de la inoperante coalición del llamado gobierno de Euskadi en el exilio,nos gustaría tratar más de cerca con el PSOE.Para que ningún ingenuo se llame a error,PSOE significa Partido Socialista Obrero Español,representante de los intereses de clase de los obreros españoles que,para su desgracia,nos trajeron a Euskadi los capitalistas bilbainoides.Es el partido de una minoría extranjera importada en Euskadi para desnacionalizar a este pueblo esclavizado por España;realiza un colonialismo contra el pueblo que sufre la invasión.Un partido aspirante a imponer una filosofía a lo PSOE a un pueblo que difiere del español más que el ruso de los paraguayos.
                Difiriendo tanto,como ya había enseñado Sabino Arana,no podía extrañar la crítica,extensible también a los comunistas:el PCE y su apéndice vasco actúan ante todo no como internacionalistas,sino como españoles.Y así,porque queremos ser auténticamente vascos,porque creemos sinceramente que el Pueblo Vasco se salvará a la vez que el hombre vasco,no creemos al comunismo,por muchos Partidos Comunista de Euskadi que existan.No basta decir Euskadi muchas veces,pues incluso en sus emisiones para los vascos nos radian bilbainadas norteñas.
                Otro tópico extraído de Sabino Arana:España saca de Euskadi todo el dinero para desperdiciarlo y perderlo entre los esbirros de los diferentes Ministerios,además de emplearlo en embellecer Madrid y diferentes regiones.Así vemos que solamente Vizcaya da a Madrid más de quince veces el dinero que recibe del poder centralista,para poder atender a la enseñanza,la conservación de carreteras,puertos,etc.Vasconia,como el resto de España,prosperaba en los primeros años 60 con más rapidez que nunca,y las inversiones del Estado allí superaban en mucho a las de otras regiones,debido a sus ventajas iniciales.No faltaban en la propaganda etarra,como en la del resto de la izquierda,las alusiones a los sueldos de hambre,o de miseria,cuando el hambre ya no existía,y los sueldos mejoraban de año en año.
                Con el descrédito del racismo tras la derrota de Hitler,los nacionalistas procuraban eludir las declaraciones al respecto,pero la idea continuaba como un motivo no por oscurecido menos eficiente.La ETA también condenaba el racismo,pero éste afloraba en expresiones como los rusos y los paraguayos,o en sus alusiones a los inmigrantes,llamados despectivamente coreanos e invasores,supuestamente cargados de odio hacia los vascos.El remedio propuesto tiene toques totalitarios:El problema de la emigración-inmigración de Euskadi,lo mismo que los demás problemas vascos,no tiene solución sin libertad nacional.El problema es,estrictamente,un problema de Planificación Demográfica,de regulación racional de los movimientos de la mano de obra:vasca en primer lugar,y extranjera después.No obstante,las pretensiones socialistas en su doctrina causarían divergencias.Después de todo,los inmigrantes protagonizaban las principales huelgas,el enemigo principal por el momento.Algunos hablaban de asimilarlos en lugar de expulsarlos,y había quien osaba ver en la inmigración no una maniobra política de Madrid,sino una tendencia general en Europa:también Milán está llena de coreanos españoles y vascos;y proponía vagamente tratar a los inmigrantes como víctimas del desastre franquista.
                Abundaban las buenas intenciones:No creemos conveniente fomentar un nacionalismo exagerado y absorbente,al estilo de los regímenes totalitarios.Tales formas tienen más de fanatismo ciego que de verdadero patriotismo.Con ocasión del verano toda Euskadi se engalana para recibir a los turistas;en algunas zonas no se engalana,sino que se vuelca materialmente para entretenerles y divertirles.En vez de recibir a pedradas o a tiros a los extranjeros que frivolizan ante un pueblo que agoniza,en vez de machacar a golpes a los turistas españoles y franceses.¡Qué triste espectáculo el que da Euskadi en verano!.Por doquier folklore vasco.Un folklore externo y prefabricado,sin nervio,sin vibración vasca,que se generaliza como la peste y pretende arrogarse incluso títulos de actividad vasquista.¡Qué horror!.¡¡¡Mientras tanto el país desaparece y se consuma con alegría incomprensible nuestro propio genocidio!!!.He ahí a nuestro pueblo:mientras se le asesina,sonríe y agasaja.Se nos dirá que el folklore es un elemento que da conciencia nacional.Conforme.Pero la hora del folklore ha pasado.¡Abajo el folklore!.¡Viva la Resistencia Nacional Vasca!.
                ¿Agonizaba la cultura vasca?.Como la misma protesta indica,ocurría lo contrario.Aparte de la cultura vasca en castellano y del folklore aumentaba la edición de libros en vascuence;la Academia Vasca,reorganizada desde 1950,se aplicaba a unificar y normalizar el idioma;surgían nuevas y variadas actividades culturales en el idioma regional,aunque con insuficiente impronta nacionalista para el gusto de los enojados etarras.Y la gente común,lejos de sentirse esclavizada,asesinada,o sometida a genocidio,manifestaba una alegría desazonante.

España,plurinacional (LXX)

                                España,plurinacional

                                               LXX.- Revolución en la Iglesia (5)
 
También en marzo de 1966 nació el Sindicato Democrático de Estudiantes barcelonés.El título democrático no impedía que el grupo estuviera bajo la firme rienda del PSUC,la sección catalana del PCE.De nuevo salió a la luz la colaboración entre los comunistas y la Iglesia avanzada,pues la fundación del sindicato tuvo lugar en el convento de capuchinos de Sarriá,donde los estudiantes reunidos pudieron mantenerse dos días antes de que la policía recibiese autorización de intervenir,recibiendo con ello la máxima repercusión publicitaria.Numerosos estudiantes fueron arrestados.Poco después,en mayo,130 sacerdotes y religiosos protestaron en la vía pública barcelonesa por los malos tratos a un estudiante.Una manifestación de sotanas resultaba un espectáculo realmente insólito,y no pareció a muchos del todo serio,pero en adelante iban a aparecer cada vez más sacerdotes mezclados en actividades de izquierda,sin exceptuar los terroristas.
                En esos años los círculos nacionalistas mostraban la mayor preocupación por la riada de inmigrantes llegados a Catalunya.El desarrollo económico ocasionó un trasvase de población desde las zonas agrarias de Andalucía,Extremadura,Castilla o Galicia,hacia las grandes ciudades,en especial Madrid,Barcelona,Bilbao,Sevilla,Valencia,Vigo,etc.Según la propaganda habitual aún hoy,el régimen había procurado el empobrecimiento de Cataluña y al mismo tiempo la inmigración,para descatalanizar al Principado.Pero la contradicción salta a la vista.En realidad el franquismo promovió desde sus mismos inicios la industria y las empresas en Cataluña,que disfrutó en los años 60 de una prosperidad sin precedentes,pese o gracias a haber descendido mucho el proteccionismo tras la anulación del arancel Cambó.Muy lamentada por los nacionalistas,la inmigración contribuyó al enriquecimiento general y no afectó seriamente a la cultura tradicional catalana,pues paralelamente hubo un resurgimiento de ésta,tolerado y a veces ayudado desde instancias oficiales.
                Los inmigrantes constituyeron la principal base de los movimientos reivindicativos y,aunque no nacionalistas,defendieron reclamaciones catalanistas con más energía y riesgo que los propios nacionalistas,cuya presencia en la lucha contra la dictadura fue precaria.Así,a través de la acción comunista y clerical,empezó a rehacerse inopinadamente el nacionalismo.El PCE estimulaba los nacionalismos vasco,catalán y gallego para fracturar al enemigo principal,la oligarquía financiera y terrateniente,con tanto mayor entusiasmo a causa de la aversión al nacionalismo español de un régimen que le había derrotado una y otra vez.Durante esos años la oposición antifranquista unió la repulsa a Franco con la repulsa al patriotismo español,aunque se hablase de otra España de definición imprecisa y variable según el partido que emplease la expresión.No fueron,sobre todo en Cataluña,los nacionalistas,sino los comunistas,y de otra manera la Iglesia,quienes impulsaron y apoyaron el renacer del nacionalismo.
                Renacimiento relativo.En los últimos años se ha creado una difundida impresión de que Franco tenía muy mal ambiente en Cataluña,pero sólo ocurría en ámbitos minoritarios.Franco visitó oficialmente quince veces la región,la última en 1970,cuando ya se hacía notar su declive físico.En todas ellas fue objeto de un recibimiento multitudinario y entusiasta,bien explícito en fotos y documentales.
                La década de los 60 terminaba,en 1969,con la constitución de la Coordinadora de Forces Politiquees de Catalunya,impulsada,como casi siempre,por los comunistas.En ella entraban grupos nacionalistas,como la Ezquerra,un Front Nacional,y la democristiana Unió Democrática de Catalunya,todos ellos grupúsculos,pero interesantes para la táctica del PSUC.
                Y también terminaba la década con un nuevo golpe al régimen por parte de Pablo VI,que en 1969 reconvino públicamente a los obispos españoles y al franquismo,tomando partido por el clero progresista.La advertencia papal despertó auténtica indignación en los criticados,y un obispo llegó a acusar al Papa de apoyar al terrorismo,según relata el cardenal Tarancón,principal abanderado de los nuevos aires.El Papa no veía con agrado la vinculación que la Iglesia española tenía con el régimen.Temía que cuando se produjese el cambio tuviese que pagar la Iglesia una factura muy cara.Y deseaba promover a los obispos más despegados u opuestos a Franco.
                Ese mismo año asistía Tarancón a un Simposio de obispos europeos en Suiza,y en él me di cuenta de que el fenómeno contestatario que se había iniciado en España no era más que un eco,y muy débil por cierto,de la corriente contestataria que de manera impetuosa irrumpía sobre Europa.En Europa se defendía la tesis de que los sacerdotes debían comprometerse en el cambio de las estructuras políticas y sociales en nombre del Evangelio y aun por procedimientos violentos,porque eran injustas.Se hablaba ya abiertamente de la teología de la violencia y de la teología de la revolución.Sin duda los democráticos líderes comunistas tenían bastantes razones para estar contentos de evolución semejante.
                En los años 60 surgió en España un nuevo movimiento de izquierda y nacionalista con rasgos históricamente inéditos,principalmente la hegemonía comunista,mientras casi se esfumaban fuerzas otrora tan definitorias como los republicanos,anarquistas,socialistas o los viejos partidos nacionalistas.Y al lado de este fenómeno,aparecía un terrorismo nacionalista también nuevo,en Vascongadas.
                Pero el rasgo clave de la época fue sin duda el cambio en la Iglesia,su parcial pero muy nutrida incorporación al antifranquismo.Para el régimen constituyó un problema mucho más serio que la proliferación de grupos de oposición,rara vez influyentes.Pues de un lado la defección eclesiástica fragilizaba uno de los pilares del sistema,y de otro alimentaba a todos sus enemigos.Dentro de la Iglesia de esta época pueden distinguirse tres tendencias.Una,minoritaria y representada en especial por el obispo Guerra Campos,continuaba fiel al régimen;otra,posiblemente mayoritaria,trataba de preparar un relevo no traumático al franquismo,sin romper del todo con él:línea representada por Tarancón;y la tercera se comprometía abiertamente con los extremismos de izquierda.La línea separadora entre las dos últimas tendencias no siempre quedaba clara.Quizá como balance final cabría señalar que la Iglesia desempeñó un papel muy relevante en la creación de un ambiente social propicio a las libertades y a un cambio político moderado,pero al mismo tiempo favoreció de modo no menos importante el despertar de movimientos totalitarios,secesionistas y hasta terroristas.
               
               
               
 

España,plurinacional (LXIX)

                España,plurinacional
                                               LXIX.- Revolución en la Iglesia (4)
 
En abril de 1963 fue ejecutado en Madrid Julián Grimau,un dirigente comunista muy comprometido en el terror contra la derecha durante la guerra,cuyo envío a España desde el exterior pareció a algunos una decisión bastante extraña.La vasta campaña internacional de protesta no tuvo prácticamente eco dentro de España,pero intensificó la sensación de crisis y aislamiento del régimen,reforzada unos meses después por la elección de Pablo VI,nada amigo de Franco.Entre tanto,unos atentados anarquistas que ocasionaron varios muertos y heridos dieron lugar a la captura y ejecución de sus probables autores en agosto,y a nuevas protestas exteriores,aunque mucho menos resonantes.Y en la misma onda de ofensiva,en noviembre el abad Escarré,del monasterio de Montserrat,lanzó un ataque frontal al gobierno desde el diario francés Le Monde.En él denunció la persistencia de presos políticos,y la necesidad de libertad de prensa y de elecciones,calificando al régimen de subversivo y resaltando el carácter nacional de Catalunya,y su derecho a su cultura,historia y costumbres:Somos españoles,no castellanos.España había vivido 25 años de victoria,pero no de paz.Esto,viniendo de un religioso antaño franquista y muy afín al Opus Dei,era más de lo que la dictadura podía tolerar,y presionó hasta obligar al abad a exiliarse.Para el gobierno,la política de Escarré o la de los de Munich,aparte de traicionera,devolvería a España al caos de preguerra,máxime teniendo en cuenta que la oposición no había cambiado mucho de modo de ser y pensar.
                El PNV y los nacionalistas catalanes apenas tomaron parte en la ofensiva contra Franco (poco efectiva,de todos modos),y serían los comunistas quienes brillasen en los años siguientes.Hasta entonces la infiltración del PCE en ámbitos intelectuales y sindicales había rendido poco fruto:salvo contadas huelgas o manifestaciones estudiantiles,como las de Madrid en 1956,la década de los 50 había traído al PCE muchos más reveses que victorias.Pero desde 1962 el panorama mejoró para él gracias a dos iniciativas:las Comisiones Obreras (CCOO) y el Sindicato Democrático de Estudiantes (SDE).
                Las Comisiones surgieron espontáneamente en las huelgas de dicho año,como grupos de delegados ocasionales al margen del sindicato oficial,y el PCE tuvo la visión de darles una estructura permanente,en apariencia abierta a todo el mundo,pero férreamente controlada por él.Este movimiento se organizó en gran parte en locales eclesiásticos y con ayuda del clero progresista.Con su ficticio desligamiento de partidos,de los que se fiaban poco los obreros,y su agitación reivindicativa,CCOO ganó prestigio,explotó durante unos años su posición ambigua,ni legal ni ilegal,y probó a copar en las elecciones los cargos del sindicato oficial,para dominarlo desde dentro.Pero la ficción apolítica no duró,pues todo el mundo llegó a saber qué partido estaba detrás,y en 1967 la policía desarticuló las CCOO,sumiéndolas en crisis.El PCE aplicó en la universidad la misma táctica de crear un montaje supuestamente apartidista,gracias al cual terminó por hundir al sindicato oficial de estudiantes (SEU),a finales de la década.
                Siguiendo la estrategia comunista de ahondar en todas las posibles grietas del sistema,tanto CCOO como el SDE fomentaban los nacionalismos vasco,catalán y gallego,incluyendo entre sus reivindicaciones el derecho de autodeterminación o los derechos nacionales.Dado el éxito considerable de Comisiones y del Sindicato Democrático también en Cataluña y Vasconia,puede decirse que el grueso de la agitación pronacionalista,aunque mezclada con reivindicaciones más generales,recayó por entonces en dichas organizaciones de dirección comunista.
                El PCE se hizo el eje de casi toda la oposición antifranquista,salvo en Vasconia,debido a la incidencia del terrorismo,a la que alentaba y trataba de dirigir,anudando lazos y proponiendo acciones comunes.Llevó el acuerdo hasta personajes de la oligarquía y ex franquistas como Areilza,Joaquín Ruiz Jiménez o Joaquín Satrústegui,ocupados en asegurarse un espacio político a la muerte de Franco.Éstos pensaban valerse para sus fines del esfuerzo comunista,tal como los comunistas pensaban utilizarlos a ellos.El PCE,que ni en su época más stalinista había dejado de enarbolar la bandera de las libertades,lo hizo entonces con redoblada energía.Crecía así una confusa marea antifranquista,mezcla inextricable de totalitarismo marxista,anticapitalismos de diversa índole,nacionalismos regionales y reivindicaciones democráticas.En un sentido retomaba los tópicos del Frente Popular,pero en otro se alejaba de él,concibiendo hasta la posibilidad de una monarquía (no la de Juan Carlos),mientras los gobiernos y grupos del exilio quedaban cada vez más remotos.
                Aun con todos sus avances,el movimiento comunista sufría una crisis,reflejo de la división entre la estrategia maoísta y la soviética.Tras la frustrante aventura del maquis,el PCE pensaba alcanzar el socialismo real por medio de movimientos de masas,y si bien mantenía la idea de la lucha armada,la relegó a segundo plano.Por esa semirrenuncia le acusaban los maoístas y otros comunistas radicales,muy activos y a veces violentos en la práctica,pero atomizados.El PCE replicaba exhibiendo sus movilizaciones u otros éxitos políticos.Pero tales avances,si bien muy notables comparados con otras épocas,estuvieron siempre lejos de la huelga nacional con la que los comunistas aspiraban a derrocar al franquismo.
                Pues en realidad el régimen no se debilitaba,sino que se robustecía en muchos sentidos.Había derrotado a todos sus enemigos internos y externos,y en 1951 había superado la renta per capita de preguerra.En los años 50 había desaparecido el hambre,por primera vez,entre las causas de muerte en España;y aunque la autarquía cultivada hasta entonces estaba agotada a finales de la década,una oportuna reforma económica empujaba desde principio de los 60 una espectacular expansión productiva que,entre otras cosas,resolvió definitivamente la vieja cuestión agraria mediante la emigración,única salida adecuada al exceso de población campesina.
                Un indicio de la fortaleza del franquismo lo ofrece la emigración a otros países europeos,por la que pasaron quizá tres millones de personas durante ese decenio.Estas personas abandonaban sus pueblos,y a menudo sus familias,y por tanto debían estar resentidas con el régimen al que podían culpar de sus penurias,aparte de probar en el extranjero las libertades y la democracia.Sin embargo los emigrantes que iban y venían no actuaron,en general,contra el franquismo,y la propaganda de las formaciones izquierdistas en el exterior surtía escaso efecto sobre la mayoría de ellos.Otro indicio lo encontramos en el número de presos políticos,inferior al medio millar a finales de la relativamente agitada década,y a pesar del fuerte incremento causado por las actividades de la ETA.
                La propia acción de las oposiciones se realizaba en muy buena parte por medio legales o semilegales,prueba del profundo cambio en el régimen desde los años 40.Aunque sin libertades políticas,en los 60 la libertad personal era muy amplia y la prensa más plural,abundando publicaciones contestatarias como el diario Madrid,y hasta comunistas sin mucho disimulo,como la influyente revista Triunfo;o se editaban numerosos libros marxistas.La progresiva liberalización hablaba de un régimen que se sentía menos amenazado,y más capaz de absorber protestas.La propaganda presenta a los movimiento antifranquistas mimbrados de heroísmo frente a una feroz represión,pero la tolerancia oficial con ellos aumentaba,y la represión,en forma de multas,suspensiones o encarcelamientos generalmente breves,sólo se endurecía cuando la impronta comunista destacaba demasiado,o se atacaba demasiado directamente a Franco.Las ejecuciones de Grimao y de dos anarquistas por dos atentados marcaron los límites.En trece años,desde 1953 a 1976,el Tribunal de Orden Público juzgó a 11.251 personas por actividades antifranquistas,cifra indicativa de la poca actividad opositora en un país de unos 35 millones de habitantes.Tampoco las penas,10.146 años de prisión,menos de un año por persona,indican una represión brutal,máxime cuando la mayoría no se cumplieron,por ser inferiores a un año.Y la vasta mayoría de los detenidos simpatizaba con regímenes incomparablemente más represivos.
                En Cataluña la oposición propiamente nacionalista era casi insignificante.Jordi Pujol y otros se orientaron hacia la acción cultural,mucho menos arriesgada que la política,pues el régimen la permitía y a veces la fomentaba.Trataban,pues,de aprovechar esas ventajas y dar a su actuación un sesgo nacionalista abierto o solapado.En 1961 fundaron la asociación legal Omnium Cultural.También surgió por entonces la Nova cançó,un movimiento de cantantes de calidad desigual,varios de ellos muy politizados en sentido izquierdista o nacionalista,o ambos,y que compusieron algunas canciones de propaganda antifranquista.
                Después de las declaraciones de Escarré,en 1963,habría que esperar tres años a una campaña de tintes claramente nacionalistas:la emprendida contra los obispos de origen no catalán.Sus propulsores,que alardeaban de europeísmo y modernidad,sólo admitían en Catalunya obispos catalanes,nacionalistas.

       

España,plurinacional (LXVIII)

                España,plurinacional
                                               LXVIII.- Revolución en la Iglesia (3)
 
                Ante la tenacidad conservadora,la comisión arguyó no haber recibido la carta.Cuando se hizo evidente lo contrario,afirmó haberle llegado fuera de plazo,lo que se demostró igualmente falso.Como principal obstructor salió a la luz el obispo francés Achille Glorieux.Tras otros episodios semejantes,los conservadores lograron incluir algunas palabras sobre el comunismo,pero,como observó el obispo Sigaud,existe una diferencia entre llevar el sombrero en el bolsillo y llevarlo en la cabeza,aludiendo a la manera casi vergonzante de tratar la cuestión.El intento de una moción más tradicional fracasó.El episodio,aunque pudiera parecer anecdódico,indica el poder adquirido en la más alta jerarquía eclesiástica por los grupos propensos a un entendimiento con los seguidores de Marx y a la atenuación,por lo menos,del viejo antagonismo.Dentro de esos grupos variaba mucho,lógicamente,el grado de simpatía y de esperanza sobre la posibilidad de atraerse a los marxistas.
                En principio resultaba prácticamente imposible el diálogo entre una fuerza resuelta a extirpar la religión y a sus defensores,incluso mediante la liquidación física,como había demostrado una y otra vez,y quienes habían condenado de modo radical a esa fuerza.Desde luego,los marxistas no pensaban renunciar en lo más mínimo a sus posturas,por lo que el diálogo suponía fuertes concesiones de entrada por parte de los católicos.Implícita o explícitamente,los cristianos debían difuminar o incluso renunciar a la doctrina según la cual el comunismo sólo podía producir frutos venenosos,al negar de raíz la libertad y la dignidad humana.Los comunistas,bien advertidos de la situación y avezados a la lucha ideológica,desarrollaron tácticas de infiltración y utilización de esos talantes eclesiásticos.Nunca llegó a existir un verdadero diálogo,y los contactos nunca o casi nunca atrajeron a los comunistas a la religión,pero sí a bastantes cristianos al comunismo.
                Una cruda manifestación de la consiguiente crisis de conciencia eclesiástica,sobre todo en Iberoamérica y con fuertes ecos en España,ya en los años 70,fue la llamada Teología de la Liberación,entendida la liberación en términos socioeconómicos no lejanos a los propagados desde Moscú o Pekín.La prosperidad de los países ricos constituiría una brutal injusticia,un producto de la explotación de los países y las masas pobres,o,más propiamente,empobrecidos por la rapiña burguesa.En tal esquema la riqueza occidental no guardaba relación con los sistemas políticos que aseguraban el respeto a la vida,la propiedad y los derechos individuales,favoreciendo la iniciativa privada y dificultando la instalación de un poder tiránico.Los liberacionistas coincidían con los marxistas en considerar todo ello una fachada irrelevante,tras la que el sistema de explotación capitalista sumía en la miseria a la mayoría de la humanidad:la abundancia occidental hundía sus raíces en el hambre y las estrecheces del resto del mundo.De acuerdo con este enfoque,numerosos católicos defendieron las dictaduras izquierdistas del tercer mundo,o las guerras y la subversión lanzadas por partidos revolucionarios para instaurar dictaduras superadoras de las embaucadoras y declinantes democracias imperialistas.
                En la nueva orientación tenían gran ascendiente pensadores como J. Maritain,que durante la guerra de España había hecho lo posible por desprestigiar al bando nacional ante la Santa Sede y había apoyado activamente al PNV,con el que identificaba sin más al pueblo vasco.La doctrina de Maritain era por una parte democrática (propició la democracia cristiana),favorable a la libertad de conciencia y la separación de la Iglesia y el Estado,pero por otra parte introducía conceptos de tinte marxistoide sobre las clases dominantes y los oprimidos,acusando a la Iglesia,más o menos explícitamente,de haber apoyado tradicionalmente a las primeras en perjuicio de los últimos,mediante fórmulas como la alianza del trono y el altar.Esta concepción descubría un magnífico flanco al ataque de las izquierdas en general,y del marxismo-leninismo en particular,mellando el filo de la doctrina cristiana.Si ésta había tenido que adaptarse al progreso,era evidente que el progreso podía proseguir sin necesidad de la Iglesia.Y si ésta reconocía tan tardíamente su culpable connivencia con los explotadores,sólo podía deberse a la presión y avances de las izquierdas,y debía interpretarse como el comienzo de la definitiva bancarrota religiosa.
                La influencia española en el Concilio fue escasa.Los obispos hispanos,en su mayoría conservadores,se vieron sorprendidos por el cambio de rumbo,por la inatención a sus experiencias y por el escaso prestigio que les otorgaban sus mártires y su defensa de la fe.Los vientos del Vaticano soplaban en otra dirección.
                Desde su misma inauguración el Concilio fue una mala noticia para el gobierno español,uno de cuyos puntos básicos de legitimación consistía,precisamente,en la lucha contra el comunismo.De pronto se instalaba en círculos eclesiásticos la comprensión hacia el marxismo y la condena a Franco.La identificación del clero con el régimen se debilitó,y con ello el régimen mismo.Y ya no se trataba de pequeños grupos más o menos clandestinos de sacerdotes disconformes,sino de parte de la propia jerarquía,impulsada por Pablo VI y Dadaglio,su nuncio en España desde 1967.La cúpula de la Iglesia se renovó en buena medida y el trato entre ella y el régimen español cobró cierta frialdad,cuando no acritud.
                La Iglesia progresista hostil a Franco solía agitar la bandera de los derechos humanos,lo que contrastaba con su talante abierto hacia partidos tan dudosamente democráticos como los comunistas e incluso,como ocurriría,los terroristas de izquierda,y,desde luego,a los secesionistas.Todos éstos recibirían de este sector eclesiástico justificaciones ideológicas,cobijo en sus locales,facilidades para organizarse,y un amparo inapreciable frente a la policía.Muchas iglesias se convirtieron en centros de agitación política,para indignación del franquismo.Bastantes católicos y amplios núcleos eclesiásticos,en especial,pero no únicamente,los jesuitas,empezaron a marchar hombro a hombro con sus antiguos enemigos contra un régimen que había salvado literal y físicamente a la Iglesia de ser aniquilada por tan extraños aliados de última hora.
                Aparte del Concilio,1962 trajo otras conmociones al franquismo.Para empezar,la mayor serie de huelgas desde la guerra.Comenzadas en Asturias,se extendieron a Vascongadas y Galicia,y a algunos centros de Madrid y Barcelona,afectando a unos cien mil obreros.Aunque las reivindicaciones no pasaban de sindicales,la prohibición oficial de huelgas en España les daba automáticamente un tinte político,aunque involuntario en la mente de la mayoría de los obreros,y si bien fue en lo esencial un movimiento espontáneo,no dejó de percibirse en algunos casos la mano comunista.La huelga duró más de un mes,y el gobierno declaró el estado de excepción.
                La inesperada amplitud de la protesta hizo creer a diversos círculos políticos en la descomposición de la dictadura.Con esa impresión en junio se reunieron en Munich más de cien políticos e intelectuales de la oposición interna y externa (democristianos,socialistas,republicanos y monárquicos),dejando fuera a los comunistas.En el cónclave,con posible auspicio de la CIA,destacaron Gil Robles y Madariaga,así como Jiménez de Parga,Iñigo Cavero,Joaquín Satrústegui,Dionisio Ridruejo y otros.Todos pidieron el rechazo de la Comunidad Económica Europea (CEE) a la petición de ingreso de España mientras siguiera la dictadura.Ésta se lo tomó bastante a mal,y calificó la reunión de contubernio auspiciado por la masonería,con traidora presencia de derechistas que incluso habían luchado en el bando nacional durante la guerra,dedicados ahora a intrigar con los vencidos contra quienes habían salvado a España de la revolución.Los de Munich,a su vez,dando al régimen por agotado,deseaban neutralizar un muy probable protagonismo del PCE en la nueva situación esperada.Los del contubernio,aunque personalidades de relieve,carecían de fuerza social detrás de ellos.Unos sufrieron meses de destierro en las Canarias u otros sitios,y otros se sumaron al exilio,como Gil Robles,que lo hizo durante dos años.Hecho clarificador:el que fuera máximo líder de la derecha treinta años antes,y que tanto había contribuido a salvar las libertades en 1934,apenas despertaba atención dentro del país.
               

España,plurinacional (LXVII)

                España,plurinacional
                                               LXVII.- Revolución en la Iglesia (2)
 

La reivindicación de obispos vascos y catalanes en las respectivas regiones iba a constituir un eje de la agitación nacionalista en los años siguientes.Sin exigir la retirada de los obispos vascos o catalanes ejercientes en otras regiones.

                Estos movimientos católicos solían mostrar respeto,cuando no simpatía,por el marxismo.Era un fenómeno aún muy minoritario,pero ascendente,que había de asentarse con fuerza en el seno de la Iglesia,en buena parte a través de la Acción Católica y de organizaciones obreras como la JOC (Juventud Obrera Católica) y la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica),o recreativas y regionalistas.Muchos de sus miembros derivarían hacia movimientos revolucionarios,incluso terroristas.
                A su vez los comunistas,en España y en otros muchos países,fomentaban los nacionalismos como cuñas contra las democracias capitalistas,por lo que pronto se anudarían relaciones entre unos y otros.Desde el final de la guerra mundial,los servicios secretos soviéticos habían diseñado una estrategia para cuartear a la Iglesia católica mediante movimientos como Pax,a partir de Polonia,que fomentaban las contradicciones entre el clero beneficiado con el calificativo de progresista y el tachado de integrista.La maniobra,de gran alcance,cobraría auténtica fuerza desde la segunda mitad de los años 50,coincidiendo con tendencias más espontáneas.
                La guerra mundial había terminado con el sometimiento de los países de Europa central y oriental a dictaduras de tipo soviético;en Grecia había estado a punto de ocurrir lo mismo,y en Francia e Italia los partidos comunistas constituían fuerzas poderosas.La década de los 40 terminaba,apenas cuatro años después de la segunda guerra mundial,con un nuevo y gigantesco éxito del comunismo,en cuyas manos caía la China continental.En sólo 32 años desde la revolución soviética de 1917 un tercio de la humanidad vivía en regímenes marxistas,mientras en otros muchos países los partidos de esa orientación conspiraban sin tregua para derrocar los sistemas existentes.En los años 50 Corea del Norte desafiaba bélicamente a los propios EEUU,y terminaba la prueba sin un claro vencedor,mientras el imperio francés doblaba las rodillas en Indochina.El final de esta década alumbraba el triunfo de Fidel Castro en Cuba,que pronto impondría un nuevo régimen marxista,haciendo de Cuba un foco de inestabilidad general en América.Además,los comunistas influían,cuando no dirigían,muchos de los movimientos anticoloniales que echaban a las potencias europeas de sus inmensas colonias en África y Asia.
                Esa expansión asombrosa,sin precedentes históricos de ninguna ideología,religión o sistema político,no llevaba trazas de detenerse en los años 60,cuando la guerra de Vietnam empantanó a la superpotencia USA,que conocería allí su primera derrota bélica.Y todo ello bajo la sombría amenaza de una guerra atómica.Hoy esos hechos parecen lejanos,pero sin recordarlos no lograremos comprender muchos movimientos de la época,entre ellos los ocurridos en España.Los sistemas democráticos europeos habían logrado controlar pasablemente a sus revolucionarios,debido,en muy alta medida,al apoyo de los EEUU,que había contrarrestado a los partidos comunistas,y estimulado la prosperidad de estos países mediante el Plan Marshall;pero,en conjunto,el comunismo aparecía como poder apabullante y a la ofensiva,frente al que retrocedían las democracias burguesas,con todos sus éxitos económicos y su potencia militar.
                Pero no todo el paisaje era sombrío.Pese a que las potencias europeas encajaban golpes demoledores a su prestigio e influencia en Asia y África,la pérdida de sus imperios no las había sumido en la depresión económica,contra lo esperado por muchos.Al revés,en los años 60 Europa occidental conoció el mayor progreso económico de su historia.Algo parecido,a escala mucho menor,había ocurrido en España después del desastre del 98,sólo sesenta años antes.Pero entonces España había sufrido una crisis psicológica,que las democracias europeas esquivaron gracias a su empeño en una creciente unificación económica y política,que no ha llegado,ni con mucho,a los Estados Unidos de Europa,con capital en Polonia,que yo pensé y deseé desde los años 50;y a la alerta ante un peligro comunista muy agudo,cuya conciencia apartaba el ánimo de consideraciones autocompasivas o autodestructivas,como las de la España del 98.
                La amenaza comunista despertaba voluntad de oposición,pero también una mezcla de sumisión,simpatía y colaboracionismo.Y no porque alguien pudiera ignorar las matanzas masivas de opositores en los regímenes marxistas,la aniquilación de las libertades no sólo políticas,sino también personales,la erección de sistemas policíacos asfixiantes,sin paralelo en la historia,y de una economía carcelaria:la propaganda comunista,extendida por todo el mundo,negaba o justificaba tales hechos,pero nadie podía llamarse a engaño al respecto.Bastaba a los europeos contemplar el muro levantado por la Alemania soviética en 1961,no para evitar la invasión del país,sino la fuga de sus desesperados súbditos.
                El filomarxismo cundía en muy diversos ámbitos,lo mismo entre intelectuales y artistas bien al tanto de que el comunismo les privaría de libertad creativa,que entre obreros cuyo nivel económico y derechos ciudadanos superaban de muy lejos los normales en los países sovietizados.Sin duda el poder fascina,y muchos se rendían psicológicamente ante la exhibición comunista de fuerza,seguridad,disciplina y fe fanática en un porvenir utópico,justificador de todas las miserias,sacrificios y crímenes del presente.Necesita todavía estudio el fenómeno de la colaboración con regímenes tales por parte de gentes distanciadas y hasta opuestas,por sus más obvios intereses,a la ideología de Marx.La Iglesia,desde luego,no escapó a esa inclinación,después de haber contribuido tanto a frenar los impulsos revolucionarios de postguerra,sobre todo en Alemania e Italia.
                La pseudocrítica de Jrúschof a los crímenes de Stalin (sólo a una parte de ellos,y manteniendo la ideología que los había generado),en 1956,incitó a diversos grupos eclesiásticos a proponer un diálogo con los comunistas para superar la incomprensión.Se creyó hallar puntos de contacto:¿no defendía el cristianismo a los humildes y denunciaba las injusticias de los poderosos?.¿No predicaba el despego de las riquezas?.Y la opulencia occidental,¿no contrastaba con la pobreza de muchos países?.Los comunistas afirmaban haber traído trabajo para todos y eliminado la miseria,y muchos querían creerlo.Frente a tal avance,¿qué contaban las libertades o derechos humanos burgueses,incapaces de impedir hirientes desigualdades?.Y si los comunistas propugnaban un materialismo agresivamente ateo,¿no exhibían los occidentales un materialismo práctico,haciendo del consumo el eje de su vida?.Así enfocado el problema,podía concebirse hasta una confluencia entre cristianismo y marxismo,y los cristianos debían plantearse si no habrían pecado de soberbia y de identificación con las clases dominantes en sus condenas a un sistema que tan arrollador avanzaba por el mundo,y tanta esperanza despertaba en las masas y en intelectuales muy distinguidos.
                Al lado de estas tendencias eclesiásticas crecían en Europa otras,sobre todo en Holanda,Alemania y Francia,para acercar la Iglesia a un mundo moderno que parecía darle la espalda.También comprensivas hacia el marxismo,éstas buscaban un cambio de orientación,sobre todo en cuanto a la moral sexual.
                Por supuesto,dentro de la Iglesia predominaba la línea tradicional,muy defendida por Pío XII,pero las grietas que se abrían movieron a su sucesor,Juan XXIII,a convocar un magno Concilio ecuménico,a fin de adaptar a la Iglesia a un mundo en rápido cambio (el aggiornamento).El Concilio se inauguró en octubre de 1962,y duraría tres años,la mayor parte de ellos bajo el nuevo Papa Pablo VI,pues Juan XXIII falleció en junio de 1963.A lo largo del Concilio pugnaron principalmente dos grupos de presión,la progresista Alianza Europea,luego Mundial,inspirada principalmente por obispos alemanes y franceses,y el conservador Grupo Internacional de Padres.Desde el principio los progresistas demostraron mayor cohesión y destreza de maniobra.
                Ejemplo merecedor de alguna atención por su interés para este estudio fue la moción sobre ateísmo y comunismo.Numerosos obispos,encabezados por el brasileño Geraldo Sigaud,demandaron,ya en 1963,que se expusiese la doctrina social católica con gran claridad,y se refutasen los errores del marxismo,el socialismo y el comunismo con fundamentos filosóficos,sociológicos y económicos.La petición quedó sin respuesta por parte de la comisión correspondiente.Pablo VI propugnó a su vez el diálogo en su encíclica Ecclesiam Suam,sin citar al comunismo.
                Un año después el obispo chino Yu Pin y otros más insistieron en señalar al comunismo como uno de los mayores,más evidentes y más desgraciados fenómenos modernos,que obligaba a tanta gente a soportar injustamente sufrimientos indescriptibles.El sector progresista volvió a dar la callada por respuesta.Salió a la luz por entonces un comentario de un periódico checoslovaco alardeando de la infiltración comunista en todas las comisiones del Concilio.
                Al año siguiente,en abril,un esquema propuesto oficialmente al debate eludía nuevamente la mención del comunismo.Una carta de 25 obispos denunció ese silencio,advirtiendo que así como a Pío XII le habían reprochado injustamente haber callado sobre la persecución contra los judíos,podría reprocharse al Concilio,y esta vez con justicia,su mutismo ante la opresión marxista,interpretable como cobardía o connivencia.La carta,firmada por 450 obispos,proponía reafirmar la doctrina tradicional sobre el comunismo.

España,plurinacional (LXVI)

                                España,plurinacional

                                               LXVI.- Revolución en la Iglesia (1)
                               
                Un pilar fundamental del régimen de Franco fue la Iglesia católica,que adquirió un protagonismo como no lo había tenido desde principios del siglo XIX.Su influencia se manifestó en la enseñanza y en las normas referidas a la moral pública,en la asistencia social,el ahorro popular (Cajas de Ahorro),la legislación laboral,la formación sindical,etc.;y,con mayor o menor peso,en casi todos los ámbitos de la sociedad.La Iglesia,por doctrina y tradición,rechazaba los movimientos revolucionarios,en especial los comunistas,considerándolos una degradación de la dignidad humana.Por ello había constituido un sólido valladar a la expansión de estos movimientos en Europa y América.Eso y la exterminadora persecución antirreligiosa del Frente Popular habían inclinado resueltamente a la inmensa mayoría del clero y de los católicos españoles por el bando que los salvaba de destrucción,aunque el anticomunismo tenga también motivos económicos.Pero las persecuciones republicanas a la Iglesia hicieron que desde muy pronto el obispo de Pamplona,el vasco Olaechea,y poco después el de Salamanca,el catalán Pla y Deniel,calificaran la guerra civil de Cruzada,aunque el documento conjunto de los obispos de 1937 eludiera esa palabra.
                La identificación eclesiástica con el franquismo no excluyó recelos ante el filonazismo presente en sectores de la Falange.Durante la contienda española habían entrado en crisis las relaciones entre el Vaticano y Hitler,sobre todo por la imposición de las concepciones paganoides y del absolutismo estatista nazis.Numerosos sacerdotes habían sido detenidos en Alemania,y en concentraciones de masa se pedía colgar a los clérigos.Pío XI publicó en marzo de 1937 la encíclica Mit brennenderSorge,condenando el hitlerismo:Estos necios que presumen de separar la moral de la religión constituyen hoy legión.No se percatan de que,desterrar de la escuela y de la educación la enseñanza confesional,impidiéndola contribuir a la formación de la sociedad,es caminar hacia el embrutecimiento y la decadencia moral.Frase que me llama necio,aunque crea que el laicismo estatal no deba suponer persecución religiosa.Encíclica por tanto que el régimen de Franco acertó al no dejar leerla desde los púlpitos de la Iglesia,aunque protestaran ex republicanos como Irujo.
                Y es que,aceptado lo de Cruzada,en los primeros años surgieron discrepancias con las tendencias más extremistas de la Falange,representadas entonces por jóvenes intelectuales ya prestigiosos como Dionisio Ridruejo,Pedro Laín Entralgo,Antonio Tovar o Gonzalo Torrente Ballester.El nazismo,con sus éxitos militares y antes los económicos,y su estilo disciplinado y eficaz,parecía abrir un mundo heroico y emocionante,preñado de confusas promesas.Su paranoia antisemita no había dado lugar aún al genocidio,que tampoco fue conocido en España,al menos en todo su horror,hasta el final de la II Guerra Mundial.Muchos falangistas,pues,se sintieron atraídos por la experiencia,e intentaron imitarla en España.Pensaban integrar a la Iglesia como un elemento clave,pero subordinado,dentro de un Estado totalitario,no antirreligioso ni paganoide.Aunque sea cierto que también albergaba la Falange algunas tendencias anticlericales.
                La disgustada jerarquía eclesiástica criticó las estridencias panteístas y hegelianas del pensamiento fascista,en particular la divinización del Estado,al que no pensaba supeditarse.En la pugna la Iglesia hubo de sacrificar sus organizaciones sindicales,cooperativas.etc.,pero salvaguardó el derecho a crear escuelas y colegios propios,algunas instituciones universitarias,obras asistenciales y sanitarias,y cuanta influencia social pudiese.Antes de la guerra la Iglesia había defendido la conciliación y el legalismo hacia la II República,mientras la Falange se había rebelado muy pronto contra ella,incluso con las armas,cuando recibía atentados mortales.Para los falangistas la presión eclesiástica había prolongado una República inviable,dando alas a la revolución y a la guerra civil.No atacaban por ello directamente a la jerarquía eclesiástica,pero sí a Gil Robles y la CEDA,tan unidos todos durante los años republicanos.
                De todas formas la Falange no despertaba suspicacias sólo en la Iglesia,sino también en el grueso del Ejército,parte de él monárquico tradicional,y otra parte alérgica al fascismo.Ante estas oposiciones el aparato falangista iría perdiendo poder,aunque siempre mantuviera una porción considerable de mando.
                La unanimidad pro franquista de la Iglesia no era pues completa.Varios sacerdotes,intelectuales y políticos católicos habían defendido al Frente Popular,y el clero nacionalista catalán y vasco se había desolidarizado de los perseguidos,pese a ser muchos de ellos vascos y catalanes no nacionalistas.Bastantes de estos clérigos,refugiados en Italia,presionaban contra Franco con ayuda de colegas e intelectuales franceses,inquietos ante la perspectiva de que Francia se viera encajonada entre potencias hostiles.
                La mayoría de los sacerdotes y frailes nacionalistas regresaron pronto a España,y también,desde 1939,bastantes intelectuales nacionalistas catalanes,o catalanistas,huidos en un primer momento;como Ferran Soldevilla,Amadeu Hurtado,Enric Casanovas,Joan Oliver,Rubió i Tudurí,etc.,que se adaptaron con bastante flexibilidad a la situación.Frente a la política y al ambiente pro español y franquista predominantes en Cataluña y Vasconia,unos y otros crearon focos de resistencia sorda,punzando con las tropelías contra el idioma y la cultura regionales,las penalidades de la doble postguerra o la condena a Franco por las Naciones Unidas.Pero con poca eficacia.La intelectualidad nacionalista,de estilos por lo común más estridentes que elevados,había perdido su influencia,y no sólo por la censura.Lo mismo ocurría en Vascongadas,donde la densidad intelectual del nacionalismo siempre había sido muy escasa.Otros muchos intelectuales se sentían identificados con el nuevo régimen,a pesar de lamentar su desconfiada intolerancia con las culturas regionales,o,simplemente,sin dejar de considerarse catalanistas o incluso nacionalistas,repudiaban las políticas de la II República que habían conducido a la catástrofe.
                De esta última actitud sería ejemplo Josep Pla,activo colaborador del franquismo y catalanista al mismo tiempo.Se sentía ante todo catalán,y a duras penas español,pero despreciaba el victimismo nacionaliusta y sus poses.Dedicó su esfuerzo a una obra literaria que aportó al catalán y a Cataluña harto más que la retórica y la acción política de los nacionalistas.Que se permitieron motejarle de traidor,y someterle a un verdadero ostracismo tras la muerte de Franco.
                En 1948 volvieron,entre otros,J.M. Ametlla,J. Sales,F. De Pol y Raimon Galí,fundadores de Quaderns de l´exili en México,que alentarían un nacionalismo catalán relativamente nuevo.Quaderns,de lenguaje muy violento,había patrocinado nada menos que organizar una unidad militar de nacionalistas catalanes para luchar junto a los Aliados,como apoyo y sostén de un eventual gobierno prácticamente independiente tras la esperada caída de Franco.Una vez en España,los cuatro promovieron el desconteto,con tácita tolerancia de la policía,que probablemente no les daba excesiva importancia.El católico Galí,instalado en Montserrat,emprendió una lenta reorganización nacionalista,a través de reuniones y de grupos de boy scouts,dando lugar,en 1954,al grupo CC (Cristians Catalans).
                CC,donde militó Jordi Pujol,seguía básicamente  las pautas de Prat de la Riba,y aspiraba a impulsar un nuevo nacionalismo,distinto del izquierdista y también de la Lliga,que se había diluido como partido,y cuyos principales miembros colaboraban con el nuevo régimen (de hecho también la Ezquerra se había desintegrado,dentro y fuera de Cataluña).Este y otros grupos ejercían un proselitismo callado,arriesgándose sólo a acciones esporádicas y testimoniales,pero a finales de la década mostraron alguna osadía.Por ejemplo,el grupo de Pujol tuvo cierta incidencia en la organización del boicot contra La Vanguardia de Barcelona,cuyo director,Galinsoga,había expresado opiniones despectivas sobre los catalanes durante una misa en catalán.A Galinsoga lo cesaron al poco tiempo desde Madrid.En 1960 Pujol fue detenido y condenado a siete años de cárcel –cumpliría un tercio-,después de protagonizar un sonado escándalo ante varios ministros,que solemnizaban la compilación del derecho civil catalán,el homenaje oficial al poeta Joan Maragall en su centenario,y la cesión del histórico castillo de Montjuich a la ciudad de Barcelona.Luego CC se escindió.Una fracción optó por el marxismo,y otra por una acción cultural y económica.
                Quizá la actuación más significativa de los nacionalismos en aquellos años fue,en 1960,un documento firmado por 339 sacerdotes vascos y presentado al Vaticano.Con el estilo clásico de Sabino Arana,los sacerdotes denunciaban la persecución de las características étnicas,lingüísticas y sociales que nos dio Dios a los vascos,así como el nombramiento de obispos no vascos y otras manifestaciones de lo que llamaban genocidio,para emparentarlo emocionalmente con los exterminios nazis.Un grupo de clérigos vascos se había radicalizado en un sentido sabiniano.El clero nacionalista catalán prefería un estilo de oposición más disimulado,pero desde luego efectivo,como indican unas declaraciones del arzobispo de Tarragona,Arriba y Castro,ya en 1957:Voy a Roma a manifestar al Papa que la situación de Catalunya por causa de la actuación del clero catalán,que procede y actúa en separatista,es para mí inestable y de muy difícil aguante.Si S.S. no corrige,o no puede,la situación política de esta fracción del clero catalán,yo le voy a pedir que me releve de mi diócesis.

               

España,plurinacional (LXV)

                España,plurinacional
                                               LXV.- La España de postguerra (7)
 
                No desanimó al PCE la derrota del valle de Arán,y de su diplomacia con los Aliados,y con la caída de Berlín en mayo de 1945,y el boicot a España,decretado por las Naciones Unidas al año siguiente,el maquis se recrudeció,extendiéndose desde Galicia a Andalucía y Levante.Sin embargo tuvo escaso seguimiento popular,y las partidas,cada vez más aisladas,derivaron hacia el bandolerismo.La Guardia Civil,y en algunos casos el Ejército,las acosó hasta que,en 1948,los comunistas,aconsejados por Stalin,dieron marcha atrás.Retirar las guerrillas resultó un proceso lento y difícil,y siguió habiendo actos de violencia hasta 1952,pero la derrota fue total.Sin darse por vencido,el PCE cambió su estrategia hacia una lenta penetración en los medios universitarios y obreros,que le rendiría frutos importantes,si bien a muy largo plazo.
                En Vasconia y Cataluña el movimiento guerrillero apenas encontró eco,pese a reivindicar los derechos nacionales.En Cataluña resurgiría por unos años el terrorismo anarquista,también aplastado sin contemplaciones.Los nacionalistas vascos y catalanes permanecieron al margen,salvo con acciones menores y testimoniales.
                En 1947 se produjo una amplia huelga en Bilbao,y los nacionalistas e izquierdistas reivindicaron su dirección,pero se trató de un movimiento básicamente espontáneo;lo mismo ocurrió con el masivo boicot popular a los tranvías de Barcelona,y otras huelgas en Vizcaya en 1951.El telegrama de Aguirre al presidente Truman,en septiembre de 1950,trasluce cierto desaliento en su énfasis algo peculiar:Así como hace años la palabra y los actos del gran Presidente Roosevelt constituían,después de Dios,nuestra suprema luz y esperanza,hoy también las palabras y actos de usted,su ilustre sucesor,constituyen la esperanza más firme de cuantos luchamos por la libertad y la dignidad humanas,contra sus opresores,sean los fascistas de Franco o los comunistas de Stalin.Si la suprema luz de Roosevelt no había satisfecho del todo la esperanza de los luchadores sabinianos,la de Truman no iba a hacerlo mucho más.Y el PNV tampoco había luchado contra el comunismo de Stalin,salvo desde 1946 y por presión de USA.Al contrario,se había aliado con él y los demás revolucionarios durante la guerra civil.También les había hecho traición,pero no resulta fácil llamar lucha a esos actos,que además tanto habían beneficiado a los fascistas de Franco.
                Para entonces los cálculos de Franco iban cumpliéndose:la alianza entre soviéticos y occidentales se agrietaba hasta convertirse en un cerrado enfrentamiento llamado guerra fría.El aislamiento del franquismo se suavizaba,y en 1953 quebraba por completo,gracias al concordato con el Vaticano y a los acuerdos militares con los EEUU.En 1955 el régimen entraba en la ONU,que diez años antes se había proclamado incompatible con él,aunque no con los sistemas comunistas
¿Por qué no respondió la población al intento guerrillero ni a las maniobras políticas?.Los políticos antifranquistas dicen que debido a la represión,pero 1)si hubiese existido habría desatado una rebelión todavía más exasperada;2)yo he vivido esos años y no puede hablarse de represión alguna.También se ha explicado por la liquidación física de los dirigentes y elementos capacitados revolucionarios e izquierdistas,pero 1)siendo el número de fusilados o asesinados muy parecido en los dos bandos,mayor problema debían tener las derechas,máxime si queremos creerlas,como insiste la propaganda,representantes de una pequeña oligarquía,que habría quedado destrozada:2)hasta la muerte de Franco he sido antifranquista,pero más antirrepublicano,a pesar de que nunca he sido monárquico:me refiero pues a la II República española.En el mundo real el régimen recibió un respaldo popular indudable,lo que no resulta extraño si atendemos a la todavía muy fresca memoria colectiva del Frente Popular,y a la aversión generalizada a un nuevo enfrentamiento civil.Para muchos Franco representaba una esperanza y la dignidad nacional frente a presiones externas.
                La evolución política hundió todas las esperanzas y euforias suscitadas en el exilio desde 1943.Aunque nacionalistas y republicanos continuaron pronosticando cada año la inevitable caída de Franco,debido a su absoluta impopularidad,el desánimo y la pasividad se apoderaron de casi todos ellos.Sólo el PCE persistía en una lucha a veces heroica,a veces turbia,pero sin éxito entre las masas.Los nacionalistas vascos y catalanes se centraron en su supervivencia en el extranjero,pero,debido a su escasa incidencia dentro de España,no contaron para nada en la historia del franquismo,excepto el problema de ETA,en sus postrimerías.
                Así pues,y con la relativa excepción del PCE,en la postguerra casi se desvanecieron de la vida de España los partidos y movimientos que tanto habían condicionado la historia anterior de España.Por los años 60 la Lliga y la Ezquerra seguían desaparecidas dentro de España,existiendo sólo grupúsculos nacionalistas dispersos y poco audaces.Algo similar pasaba al PNV,-su líder Aguirre falleció en 1960-,reducido a tertulias nostálgicas de gente mayor y algunos jóvenes receptores de la vieja doctrina a través del montañismo.Pero en esa década iba a surgir en las dos regiones un nuevo nacionalismo,muy ligado a sectores radicalizados de la Iglesia y con influencias marxistas.Ello ocurría,especialmente,a partir del giro en la orientación de la Iglesia católica promovido por el Concilio Vaticano II.Se abría así una etapa,de rasgos peculiares,en la evolución nacionalista.
               
 
 
               

España,plurinacional (LXIV)

                España,plurinacional
                                               LXIV.- La España de postguerra (6)
 
La actuación de Aguirre tomó mayor vuelo desde 1943.En general la prensa y los gobiernos de los EEUU y Gran Bretaña habían mostrado respeto a Franco,pues si éste hubiese entrado en guerra al lado de Alemania les habría ocasionado arduos problemas.Pero después del desembarco aliado en el norte de África,en noviembre de 1942,y de la victoria soviética en Stalingrado,la situación estratégica había cambiado,la derrota del Eje empezó a dibujarse con claridad,y la postura española importaba ya mucho menos.Entonces los anglosajones cambiaron bruscamente,tornándose más y más amenazantes hacia Franco.Y Stalin,por su parte,no pensaba consentir la permanencia en el poder de quien le había derrotado en España y,no contento con ello,había mandado la División Azul a combatir a la URSS.El destino del franquismo parecía irremisiblemente sellado,a los ojos de casi todo el mundo.
                El cambio de la marea bélica electrizó al PNV y a todo el exilio:el retorno triunfal parecía indudable y próximo,sin necesidad de especial esfuerzo por su parte.Sólo debían esperar la consumación de la derrota alemana,y mientras tanto reafirmar sus contactos en las chancillerías británica y de los EEUU.El problema principal radicaba en que,aunque deseosos todos de volver a España como árbitros y beneficiados de la nueva situación,persistían entre ellos las enconadas aversiones,y no lograrían unificar sus posturas.El PNV constituyó ya en 1943,dentro de España,una Junta de Resistencia y Consejo delegado del Gobierno Vasco,con la colaboración de los sindicatos socialista y anarquista.Su incidencia fue mínima.

                Los comunistas obraron con mayor energía.En combatividad excedían de lejos a los demás partidos derrotados.Pese a ser peseguidos con especial saña por un régimen que veía en ellos al enemigo por excelencia,no habían cejado en el intento de volver a la lucha en el interior,por más que las reconstrucciones del partido en España fracasaran a veces por sospechas e incomprensiones entre los del interior y los del exterior,causantes de denuncias y asesinatos entre ellos.Comprendiendo mejor que nadie la conveniencia de crear una base firme en España antes de la victoria aliada,no escatimaron esfuerzos en ese fin.

        Además los comunistas españoles habían descollado en la resistencia francesa contra los alemanes.Lo habían hecho desde el ataque de Hitler a la URSS,en junio de 1941,pues antes,mientras regía el Pacto germano-soviético,ellos y los comunistas franceses habían obrado como traidores a Francia.Al paso que este país era liberado por los anglosajones,desde junio de 1944,el PCE planeó invadir y levantar en España un vasto movimiento de guerrillas (adoptando el nombre francés de maquis),para garantizarse la preeminencia en la hora del triunfo gracias a su organización,influencia y armas.
                En teoría la empresa gozaría de condiciones óptimas.Dentro de España había mucha miseria,por tanto debía haber mucho descontento,y sed de venganza por la represión.Cientos,quizá algunos miles,de izquierdistas andaban huidos por campos y montañas,buena recluta para la guerrilla.Los logros del Frente Popular,tan recientes,debían estar por fuerza bien grabados en la memoria del pueblo,seguramente ansioso de recobrarlos;máxime en Cataluña y Vasconia,donde a la triste situación general se añadían las injurias no ya al nacionalismo,sino al simple catalanismo o vasquismo.Estos factores no bastaban a provocar un estallido popular,ni siquiera la ayuda a una eventual lucha antifranquista,debido al miedo a la policía.Pero así como la represión tiene eficacia cuando la gente se siente muy poderosa y no percibe una salida política,se vuelve contraproducente en otro caso.Y,justamente,con los tanques de USA en Francia,y la próxima derrota de Hitler,quienes debían sentir miedo eran los represores,y esperanza la población.Una acción armada intensa atraería necesariamente a las democracias y serviría de excelente causa o pretexto para su intervención en España.Las circunstancias difícilmente habrían favorecido más un movimiento guerrillero.Se trataba de reavivar la guerra civil,con la práctica seguridad de vencer en este tercer asalto.
                Y no erraba la impresión de que en las filas franquistas cundía la ansiedad.Muchos daban por hundido al régimen,y tanto entre los políticos como entre los militares menudearon las intrigas y los contactos con la embajada británica en Madrid.Como en el nuevo diseño de Europa Franco y la Falange resultaban inaceptables no sólo para Stalin,sino para las democracias,urgía presentar una solución de derechas,una monarquía aceptable para los Aliados y para una parte,al menos,de los exiliados.
                Entonces un sector de los monárquicos se ofreció a los anglosajones como salida de conciliación,y para evitar una revancha izquierdista.El aspirante al trono,don Juan,hijo de Alfonso XIII,y parte de sus asesores,en especial Gil Robles –eclipsado en la España de la postguerra- y Sáinz Rodríguez,ex ministro de Franco,concluyeron que sólo había un modo de eludir la catástrofe:la dimisión de Franco,y la restauración de una monarquía abierta a los políticos exiliados,aunque con rasgos autoritarios para convencer a una opinión interna alerta ante un nuevo peligro revolucionario.Con esa perspectiva,el entorno de don Juan llegó a gestionar la invasión de las Canarias por Gran Bretaña,un poco al estilo de Prieto durante la guerra,así como una provocación de gran estilo con los servicios secretos de USA,para que entraran hasta Madrid los tanques aliados y proclamasen a don Juan,utilizando una prevista acción guerrillera comunista y so pretexto de inestabilidad en España.
                Pero Franco consideraba que el retorno de los viejos partidos,con una monarquía más o menos inspirada en la Restauración,haría vanos los sacrificios de la guerra,y devolvería a España al caos de 1936.Hizo notar a don Juan que la rebelión contra el Frente Popular no había invocado la monarquía,sentida sólo por un sector minoritario de los sublevados.Si alguna vez volvía la monarquía quedaba claro que se lo debería a él,al Caudillo,y de ningún modo a unos grupos monárquicos de tan reconocida flojera.Pese a los sombríos augurios,Franco no creía duradera la alianza entre Stalin y las democracias,por lo cual éstas tendrían que avenirse antes o después con su régimen.
                En octubre de 1944 Franco propuso una alianza al primer ministro británico Winston Churchill.A su juicio la ola soviética sumergiría a gran parte de Europa,dejando a España y Gran Bretaña como únicos bastiones reales de resistencia.Churchill replicó agriamente:Induciría a un grave error a Su Excelencia si no alejase de su mente la idea de que el Gobierno de Su Majestad estaría dispuesto a considerar la formación de un bloque de poder basado en la hostilidad contra nuestros aliados rusos.El gobierno británico considera la colaboración permanente anglo-rusa,dentro del sistema de la organización mundial,como imprescindible para sus propios intereses y esencial para la paz futura y la prosperidad de Europa en su conjunto.El embajador británico S. Hoare había advertido a Franco que los anglosajones impondrían la ley en el continente al terminar la guerra:Tengo la segura convicción de que para entonces Gran Bretaña será la más fuerte potencia militar de Europa.Nuestros ejércitos,por primera vez en muchos años,serán tan numerosos como eficaces.Las fuerzas aéreas británicas serán las más poderosas de Europa.No había razón ni para temer ni para chocar con la URSS,y ambos políticos británicos trataron de disipar cualquier ilusión de supervivencia que Franco y sus seguidores pudieran albergar especulando con el peligro soviético.
                Franco demostró una previsión extraordinariamente clara,y Churchill y Hoore una miopía notable.
                En octubre de 1944 comenzaba la ofensiva guerrillera comunista con una invasión de 3.000 hombres por el valle de Arán,en Lérida,y penetraciones menores por Navarra y Huesca.Los maquis esperaban una entusiasta acogida popular,más en Cataluña,y fue enorme su decepción al hallar un vacío generalizado,cuando no la colaboración de las gentes con las tropas y guardias civiles enviados,tras la sorpresa inicial,a cortar la invasión.La aventura terminó pronto y desastrosamente para los maquis.
                A fin de dar cobertura política a su intento,el PCE había creado una Junta de Unión Nacional,con propósito de aglutinar bajo su iniciativa a los demás exiliados bajo el marchamo de la legalidad republicana.Un manifiesto de Unión Nacional en Francia,de agosto de 1944,poco después del desembarco de Normandía,clamaba:¡La hora ha llegado!.¡No se puede perder un momento!.Ha llegado el período de organizar la lucha activa por la reconquista de España.Pero sus propuestas chocaron con un obstinado rechazo.Los republicanos,así como los nacionalistas catalanes y vascos,recordaban los métodos comunistas para lograr la hegemonía,y además su espíritu no les empujaba a la acción,sino más bien a la intriga en las cancillerías,con vistas a alcanzar sus objetivos ofreciéndose a los Aliados.Por esas razones ninguno quiso oír hablar de lucha guerrillera o de cualquier otro tipo,y Unión Nacional y todos los montajes unitarios de los comunistas nunca representarían más que a éstos.
               
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