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Extracto de una Tesis Doctoral

Naderías metafísicas
XXXI.- Extracto de una Tesis Doctoral

Representaciones colectivas y proyecto de modernidad es un libro de sociología del profesor Josetxo Beriain,y la impresión que me ha dejado su lectura es la de que apenas es inteligible su índice.Cinco capítulos,239 páginas de texto,y vamos a ver si hay alguna idea que merezca la pena citar.
La teoría de la sociedad de Durkheim se podría vertebrar en torno a dos conceptos sinónimos:el de conciencia colectiva y el de representaciones colectivas.Conciencia colectiva sería la estructura simbólica de las sociedades primitivas o no diferenciadas,y representaciones colectivas los universos simbólicos que componen la estructura simbólica,descentrada,de las sociedades complejas o diferenciadas.
El deber (obligatoriedad) es la moral en cuanto ordena o prohibe;el bien (deseabilidad) es la moral en cuanto se nos aparece como algo bueno.
La sociedad emerge como conjunto de relaciones de interacción,y la moralidad como su principio regulativo (N. Luhmann).Pero por moralidad hay que entender en sociología ser solidario con el grupo.
La sociedad es definida positivamente como cohesión o unión,y negativamente como resistencia a la disolución.
El tótem es un símbolo,una expresión material;por un lado de lo que llamamos Dios totémico,por otro del clan.Es el signo por medio del cual se distingue cada clan,por lo que si es a la vez símbolo de Dios y de la sociedad es porque el Dios del clan es el clan mismo (E. Durkheim).Lo sagrado se manifiesta en un objeto profano (M. Elíade).La autoridad moral de las normas emerge de lo sagrado;la fuerza religiosa es la fuerza colectiva y anónima del clan (Durkheim).
Los cultos negativos son aquellos cuya función es prevenir;los positivos el conjunto de prácticas rituales mediante las que los miembros de un grupo cumplen voluntariamente sus deberes religiosos.
Democracia es la forma política por la que la sociedad llega a la más pura conciencia de sí misma.El Estado es el órgano especializado delegado para el mantenimiento y la adaptación de la regla (Durkheim).
Durkheim hace suya la idea kantiana de la interdependencia entre emancipación,razón y educación.
No son las ideas,sino los intereses materiales e ideales los que gobiernan directamente la conducta de los hombres (C. Marx).
El concepto monoteísta de un dios trascendente,que recompensa y castiga,posibilitó la creación de mandamientos éticos.
Las religiones occidentales están basadas en un dios de la acción (Yahvé);las orientales más bien en un dios del orden (Brahman).Los creyentes del dios de la acción se autocomprenden como instrumentos de Dios;los del dios del orden como recipientes de lo divino.En el primer caso el creyente busca ganar el favor de Dios;en el segundo participar en lo divino (J. Habermas).
Para las religiones históricas la acción religiosa consiste en la acción necesaria para salvarse;culpan al hombre de un pecado original mucho más serio que los concebidos por las religiones anteriores (Bellah).
El calvinista crea su propia salvación mediante autocontrol (M. Weber).
En una sociedad racional la religión desaparece como ideología,y no es necesaria como utopía (K. Marx).
La diferenciación funcional de lo religioso y lo político conduce a una separación entre Iglesia y Estado,conduciendo también a la privatización de la vida religiosa.
La palabra herejía procede de hairein,elegir.La modernidad crea una nueva situación en la que seleccionar y elegir devienen imperativos (P.L. Berger).
Weber analiza la transición a la modernidad como un proceso de racionalización de estructuras de conciencia.
El mundo de la vida es el dominio de la reproducción,integración social y socialización.
Las sociedades complejas ya no se cohesionan ni integran a través de estructuras normativas,de una conciencia colectiva común,sino mediante el sistema político-administrativo (N. Luhmann).
Ihab Asan ha caracterizado el movimiento postmoderno como un movimiento de deconstrucción,antinómico,que M. Foucault ha llamado épistème.
Es únicamente la modernidad la que,desarrollando y elaborando en términos puramente terrenales y seculares la herencia judeocristiana de la salvación,confiere dimensión ontológica a la historia y da significado determinante a nuestra colocación en el curso de la historia.La historia que,en la versión cristiana,aparecía como historia de salvación,se convirtió primero en la busca de una condición de perfección intraterrena,y luego en la historia del progreso (Vattimo).
Estas son las principales ideas o conceptos generales que he encontrado en este libro,y vean que ninguna es original del autor,sino citas de autores que conoce.La causa puede ser porque procede de su Tesis Doctoral,pero aun así prefiero que el ensayo sea la exposición original de un tema,y la cita erudita sirva solamente para confirmar o rebatir,refutar, lo que pensamos u opinamos.

El alma y la muerte

Naderías metafísicas
XXX.- El alma y la muerte

Así se titula un voluminoso ensayo de Eduardo Subirats,de 458 páginas,que es el que vamos a resumir y comentar en este capítulo.
No cuenta España con gran tradición crítica,pero tampoco descuella mucho en este quehacer ningún otro país.
Hombre moderno es el que vive en el presente,y por tanto hay tantas modernidades como siglos al menos;siendo cierto que nuestra modernidad está muy ligada a la tecnología y a la máquina.No pertenece pues a nuestra modernidad el estudio de los diálogos de Platón,y por tanto ha perdido Subirats su tiempo al estudiar el amor finito e iniciático,el culto a Eros y el amor como sacrificio (todo el Cap. I).
Tampoco tiene importancia el capítulo II:morir de amor,sobre el misticismo de Santa Teresa;la iniciación mística,sobre Santa Teresa también;la agonía sagrada,comentarios a la Vida de Santa Teresa y Camino de perfección;el recogimiento interior,comentarios a las Moradas;la visión extática,sobre las Moradas sobrenaturales;y la conciencia cristalina,continuación del anterior.
Ni el capítulo III:la experiencia interior,la de Descartes en el Discurso del método,Meditaciones y Correspondencia;la duda y la ascesis racional,de Descartes de nuevo;la epoché,indeterminación voluntaria de la razón frente a una aporía o enunciados contradictorios entre sí;el principio original de la autoconciencia,sobre su conocido silogismo,pienso,luego existo,que nadie critica,a pesar de que el pensamiento es una de las varias potencias mentales humanas,y 1)es más lógico pienso,luego soy ser humano,o incluso 2)existo,luego pienso (en cuyo caso entenderíamos existencia humana);el poder del Yo,alma racional y cuerpo;la mortificación epistemológica,como interiorización de la muerte en la vida,y asunción de la muerte en la constitución de la vida espiritual o racional.
Comentarios a un ensayo del poeta alemán Peter Paul Zahl originan su capítulo el sujeto colonizado;La desindividualización y anonimicidad de las grandes ciudades motivan su capítulo la destrucción de la identidad subjetiva,y la supuesta alineación que la civilización impone a la vida motiva su fragmento sobre la melancolía.
El capítulo IV es tan insubstancial como los anteriores:el conocimiento y la historia,sobre la filosofía de Kant;la fortaleza vacía,sobre la supuesta soledad del sujeto cartesiano,y el sujeto de la apercepción de Kant;el autómata trascendental,con comentarios a Hegel,Simmel y la Crítica de la razón pura de Kant;el alma escindida,o desrealización de la existencia individual en el marco de la producción económica;la utopía moral como claudicación,o la moral kantiana como subjetividad absoluta;y la falacia del sujeto moral,o el sujeto moral como fin en sí mismo.
El capítulo V tampoco es más importante:el mito de la violencia primitiva,lucha entre los centauros y los lapitas;el terror y la ley,Hobbes y Hegel;el discurso de la destrucción y la libertad,Spengler y Sobre la paz perpetua de Kant,así como las relaciones de Hegel con la sociedad burguesa;la desigualdad y el progreso,o dialécticas hegelianas de la servidumbre y el reconocimiento;las figuras de la muerte,como principio de individuación,despotismo,destrucción del contrincante,terror,alineación;y la resistencia vacía,protesta filosófica contra la dialéctica hegeliana del Estado y el derecho.
Finalmente el capítulo VI no desentona de los anteriores:es una fábula sobre el poder y la muerte,o recuerdos históricos sobre guerreros y esclavos.
Voluminoso ensayo,458 páginas,con título interesante,El alma y la muerte,sin que,como hemos visto,haya dicho nada sobre el alma,y muy poco sobre la muerte.

La deontología de un profesor de medicina

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XXIX.- La deontología de un profesor de medicina

Don José Manuel Ribera es doctor en medicina y profesor en la cátedra de Patología,autor de Reflexiones sobre la propia muerte,que es el libro que ahora voy a comentar y resumir.
Yo no me quejo de que nuestra sociedad esté poco obsesionada con la muerte,y desde luego el médico lo es para prolongar la vida.Por supuesto,que ignoremos cuándo vamos a morir no es ninguna laguna de la ciencia biológica,y saber cuándo vamos a morir nos causaría angustia.Me congratulo que más de la mitad de los fallecidos en Europa superen los 75 años,y que el 68% de estas muertes no sean por imprevistos ni accidentes.
Indiscutiblemente,el médico debe saber más que el enfermo cuándo es posible que muera,pero no se lo debe comunicar hasta que la muerte aparezca inminente,y sin error de pronóstico.Y tal vez ni siquiera en estos casos.
Veo que este médico es algo o muy partidario de la eutanasia,tal y como se practica,y ya saben que no me gusta.Cuando un enfermo terminal dependa de la máquina no debe ser nunca el médico quien se oponga a ello,y tampoco la familia.Creo pues que los países desarrollados no deben practicar la eutanasia por motivos económicos,aunque casos de inconsciencia terminal muy prolongados permitan plantearse la eutanasia,si de veras al tiempo de enfermedad se une la convicción médica de que el estado es irreversible.
Los hospitales españoles,sin embargo,están enviando ya a casa a todo paciente al que se le administre terapia de urgencia normal,por grave que se encuentre.Y si bien la medicina debe aprender de la norteamericana cuanto pueda y deba,no deben ser las revistas médicas de los EEUU las que indiquen cuándo hay que informar al paciente de su posible muerte.
Tampoco se necesitan cátedras especiales en las facultades de Medicina para resolver estos temas,pues insisto en que el médico lo es para curar,y no para enterrar.Y lo mismo digo de los libros de texto,aunque indudablemente la información sobre su estado de salud de cada paciente corresponde al médico,y no a los humanistas.
No me parece mal lo de la mentira piadosa,pues un enfermo grave que sepa que va a morir se angustia.Y desde luego este tema,como otros muchos,no debe solucionarse con encuestas.
El enfermo tiene derecho a conocer la verdad,siempre que esa verdad no le perjudique.Ya he dicho,y lo repito para vergüenza de ese hospital,que el de Plasencia (Cáceres) nos comunicó la muerte irremediable de mi difunta madre cuatro años de que sucediera,y por supuesto mandándola a casa;y como fui yo quien la asistió en su muerte,debo asegurar que no habría muerto cuando murió si hubiera estado mejor asistida.
La verdad sólo es una,pero no creo que ningún médico esté en posesión de esa infalibilidad.Y,por supuesto,aunque por error el médico desahucie a su enfermo,si no le presta toda la asistencia técnica y farmacéutica que pueda,es mejor que se dedique a matarife de animales para el consumo humano de carne.
Me gusta pues que este médico defienda la tesis de que nadie obligue al médico a comunicar la verdad al paciente en situación que entrañe peligro de muerte,porque si el paciente está consciente,es el que mejor conoce su mal.
No estoy pues conforme con que “si el paciente afirma que desea conocer la verdad,sea cual fuere,tiene derecho a que el médico se la comunique”.Defiendo la praxis de la mentira piadosa,1)por cuanto el médico debe luchar por curar al enfermo,y 2)el enfermo tiene derecho a que verdades o errores no lo angustien más.
Es lógico que el anciano sienta la muerte más cercana que el joven,pues también reacciona ya peor biológicamente ante cualquier enfermedad.Me estoy refiriendo a pronosticar una muerte segura,y no a comunicar al enfermo si tiene o no cáncer,primero porque el enfermo siente las secuelas de su enfermedad,y segundo porque es necesaria la cooperación del paciente.Pero insisto en que lo grave es que un médico pronostique cáncer siendo tumor benigno,si bien hoy ya no es el caso,dados los progresos que existen en los análisis y biopsias.
Que sólo el 26,5 % de los venezolanos terminales quiera conocer su situación me parece normal,y no creo oportuno que este profesor cite al respecto a J.L Borges:“Yo apruebo el suicidio,aunque no les guste a los médicos y otra gente.Tuve muchos amigos suicidas,y creo que el suicidio no es un crimen.El hombre tiene derecho a disponer de su vida,tiene derecho a suicidarse”.
Hay que contar con la familia,pero siempre en beneficio del paciente.Y el médico,cuando lo necesite,debe obtener de la familia cuanta información pueda sobre su paciente.
Es comprensible,por razones económicas,que incluso un enfermo terminal permanezca en su casa,si no requiere de tratamiento y terapia especial en el hospital.
No hay que confundir técnicas de reanimación con técnicas de resucitación,pues se está llamando resurrección a prolongar la vida,aunque sea con máquinas.E,incluso en los casos más agudos,se debe aplicar la máxima del morir con dignidad.Sin admitirse intromisiones teológicas,para que nadie nos de sermones sobre la indignidad de morir con dignidad.
No voy a comentar los tres capítulos que este autor dedica a encuestas sobre la propia muerte,y no es mucho lo que añade en sus conclusiones.
Resumiendo,no es mucho lo que nos ha enseñado el profesor,en 125 páginas.

Vida después de la vida (II)

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XXVIII.- Vida después de la vida (II)

Por eso el propio autor que comento dice que algunos no recuerdan nada en absoluto de sus “muertes”:los que estuvieron en mayor trance de muerte.
No puedo pues dar por reales ninguno de los testimonios que se citan en este libro,aunque ya he dicho que es posible que sintamos la muerte como un rápido pasar por un túnel:nuestra conciencia abandonando las neuronas en las que se forma.Es posible también que en esos instantes nos sintamos fuera del cuerpo físico,pues la muerte es precisamente separación de cuerpo y vida.No son por tanto verídicos testimonios como éste:“cuando salí fuera de mi cuerpo físico es como si saliera de mi cuerpo y entrara en otra cosa.Era otro cuerpo... pero no un cuerpo humano normal.Era algo diferente.Ni un cuerpo humano ni un globo de materia.Tenía forma,pero no color.Poseía algo que usted podría llamar manos”.Cuando la vida abandone nuestro cuerpo pasa a la atmósfera,a través de las paredes de donde muramos,y de la atmósfera a los confines de la estratosfera como destino más cerca (lo que he llamado condenación religiosa,pues lo haría a una región de 10.000 ºC de temperatura media),al espacio terrestre como destino más probable,o al espacio Sol-Tierra como viaje más lejano (y en todos estos casos hablo ya de salvación religiosa).Y todos sabemos,más o menos,lo que es la región límite de nuestra estratosfera,o lo que es el espacio interplanetario.
Ya he dicho también que es muy probable que al morir veamos “luz muy brillante”,siendo posible que sea de color blanco o transparente,de brillo indescriptible,sin que dañe a la vista ni deslumbre,siendo ya más discutible que “no impida ver las cosas que los rodean”.Recibimos la vida del Sol,que emite luz,por lo que nuestra vida bien puede ser luz solar.Por lo que es fantasía decir que lo que ven es un ser luminoso,un ser personal con personalidad bien definida,siendo ya simple creencia los que identifican esa luz con Cristo,del que recuerden que ni siquiera ha existido,pues cristo significa mesías,y mesías es simple creencia judía.Como tantas veces digo,existió Jesús,pero no Cristo,y por tanto tampoco Jesucristo.
Fantasía pues que los moribundos oigan voces “del otro mundo”;que hablen o dialoguen con seres extraterrestres o extraterrenales,o que vean las fronteras o límites entre este mundo y el otro como masa de agua,niebla gris,una puerta,un cercado,etc.Nuestra vida marcha a los confines de nuestra estratosfera como destino mínimo,pero aunque atraviese nubes la vida no es pensamiento.Pensamos y sentimos con vida neuronal;es una incógnita lo que sea la vida desprovista de neuronas.
Creencia religiosa,e incluso ignorancia,son por tanto confesiones como ésta:“Dios fue bueno conmigo,pues estaba muerto y permitió que los doctores me resucitaran”;o “el Señor me envió de regreso”.Lo de “encontrarse en el techo,viendo cómo trabajaban con mi cuerpo”,simple pesadilla.Irreal también “decidí regresar”,pues si dependiera de nosotros no moriríamos ninguno.
El libro que comento termina hablando de la Bíblia (libros),de Platón (muerte es la separación de alma y cuerpo),del libro tibetano de los muertos,escrito en el siglo VIII a.C. (fantasías sobre los estadios que atraviesa el alma tras la muerte),y de Emanuel Swedenborg (el hombre,cuando muere,pasa de un mundo a otro;con ángeles que le hacen preguntas,y otras inexactitudes como ésta:“el espíritu de un hombre recién salido del mundo es reconocido por sus amigos y por aquellos a quienes había conocido en el mundo,que lo instruyen de lo concerniente al estado de vida eterna”).
Muchas de las experiencias narradas en este libro fueron causadas por las medicinas administradas al moribundo,y por cuanto 1)ni son experiencias de postmortem,pues no murieron,2)ni son realistas,el libro debería haberse titulado Fantasías en trance de muerte.

Vida después de la vida (I)

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XXVII.- Vida después de la vida (I)

En mi escrito anterior he aceptado que dios sea vida (E/m),no porque deje de considerarle masa y antimasa espiritual (E),sino porque ya haya materia (m) en el átomo divino.Y si es así pueden creer que yo al menos admito que la vida es eterna.
Participamos de esa vida a través del sol,del que la recibimos,y probablemente entregamos;pero recuerden que yo considero a las estrellas masas materiales divinas,y por tanto no tengo inconceniente en aceptar que recibimos la vida de dios.A él la entregamos entonces también.
Los relatos sobre la vida de ultratumba comenzaron con el libro Vida después de la vida,de Raymond A. Moody Jr.Y,aunque ya lo he resumido y comentado más veces,creo conveniente hacerlo ahora de nuevo.
Reafirmo mi creencia en que los casos de muerte a que se refiere este libro han sido de moribundos,y no de muertos clínicos reanimados.Por eso acepto lo del túnel (la vida escapándose de la conciencia),e incluso lo de la luz,pero no que vean “amigos o parientes ya fallecidos que les dan la bienvenida cariñosamente”;estos son pensamientos o sueños,pero es imposible que sea realidad,entre otras causas y razones porque esos amigos y parientes son cadáveres (m) y vidas de ultratumba (E/m) desde el mismo instante de su fallecimiento.Imposible pues que ninguno de nosotros podamos reconocer amigos o familiares difuntos al morir.
Celebro que todos nosotros muramos en paz y alegría,y por eso mi eutanasia se reduce a que se nos elimine el dolor mediante fármacos.
Niego por eso la posibilidad de contactar con personas fallecidas,y afirmo categóricamente que si alguien es consciente del entorno tras ser dado clínicamente por muerto,es porque sigue vivo.Hay que tener pues mucho cuidado con estos pronósticos,pues la gran angustia no es morir,sino que seamos enterrados o incinerados vivos.
Ningún muerto ha regresado pues a la vida,Jesús tampoco,que ni siquiera fue crucificado,sino lapidado.
Flotar pues fuera del cuerpo es sensación de moribundo,no de difunto;y repito que imposible que otras personas nos ayuden en la “transición a otro plano de existencia”.Al morir 1)el cadáver (m) a la tumba o al crematorio (recomiendo la tumba),y 2)la ya vida (E/m) es inmaterial:espíritu dividido por materia.Ya he aceptado que esta masa o materia (m) es la misma del cadáver,por lo que hay relación entre vida de postmortem y cadáver,pero tan separados que a las pocas semanas de morir nuestra materia es irreconocible.
Es corriente comparar la muerte con el sueño,pero no tienen nada en común,por cuanto dormir es simplemente no tener conciencia,estar vivos inconscientemente.Morir no es pues “como dormirse”,puesto que muerte es efectivamente “la aniquilación,para siempre,de la experiencia consciente”.Y mucho más,porque es una separación entre nuestra materia o cuerpo (m) y nuestra vida (E/m),con lo que desaparece también nuestro espíritu,pues no es lo mismo E = mv que E/m y m.
La muerte no puede pues ser definida ni siquiera como aniquilación de la conciencia,y aunque sea verdad que desde los hombres del Neanderthal muchos han creído que “existe algo tras la muerte”,la creencia no es ciencia,si entendemos por ciencia veracidad.La posible vida que exista tras la muerte,y que yo la estoy dando por segura,nos es totalmente desconocida.
Olvidándonos del cadáver,puedo pues aceptar que muerte sea “el paso del alma o mente a otra dimensión de la realidad”.Pero las neuronas que posibilitaron ese alma o mente quedan relacionadas con la vida de ultratumba de acuerdo con mi ya célebre E/m,y sabemos que a las pocas semanas de la muerte ni siquiera existen ya esas neuronas en el cadáver.Llamando pues de nuevo a todas nuestras potencias y actos mentales mv (neuronas con vida),ninguna de esas potencias sobrevive a la muerte,puesto que pasan a E/m.
Conforme pues con que los casos que relata este libro son “experiencias cercanas a la muerte”,por lo que ningún médico ha resucitado a nadie,sino que simplemente le ha prolongado la vida,cuando estaba a punto de perderla.
No morimos porque los médicos nos declaren muertos,y por tanto insisto en que todos los casos que relata este libro son de vivos en mayor o menor grado de trance de muerte.Comenzar a escuchar un ruido desagradable,un zumbido chillón,y sentir que se mueve rápidamente por un túnel largo y obscuro es pues sensación de moribundo,no de difunto.Sentirse fuera de su cuerpo físico,pero en contacto con el entorno inmediato,es de moribundo también.Ver el cuerpo desde fuera,y estar en estado de excitación nerviosa,es visión y sensación de moribundo igualmente.Si al rato se sosiega,y empieza a acostumbrar a su extraña sensación;se da cuenta de que sigue teniendo cuerpo... es que comenzamos ya con un moribundo no muerto que no dice la verdad,pues en el trance de la muerte no tenemos naturaleza diferente,ni “poderes distintos a los del cuerpo físico que hemos dejado atrás”.Los relatos de los pacientes de Raymond A. Moody Jr.,o no han estado en gran peligro de muerte,o no dicen la verdad.Fantasía es pues que otros vengan a recibirlos y ayudarlos,que vean espíritus de parientes y amigos fallecidos,y por tanto fantasía también el ser luminoso que no habían visto antes.
El libro de Raymond A. Moody Jr. que de nuevo comento es pues literario,no científico.Y lamento que no hayan sido tan sinceros sus testimonios,pues que “el ser luminoso,sin utilizar el lenguaje,le pida que evalúe su vida” no es más que mentira de cazador.Tras la muerte no existe lenguaje humano,y por tanto ni este supuesto moribundo puede dialogar con ese ser luminoso en forma inteligible.Que este “ser luminoso”,sin utilizar el lenguaje,le pida que evalúe su vida,y le ayude mostrándole una panorámica instantánea de los acontecimientos más importantes,simple creencia judeo-cristiana-católica.De ahí que estos no muertos,vivos por tanto,aunque moribundos,digan “en determinado momento se encuentran aproximándose a una especie de barrera o frontera que parece representar el límite entre la vida terrena y la otra”.Y más curioso es que digan “descubre que debe regresar a la Tierra,que el momento de su muerte no ha llegado todavía”.Lo acaban de reconocer:fueron moribundos,no difuntos.
Me gusta que estos moribundos digan “se resisten,pues ha empezado a acostumbrarse a las experiencias de la otra vida,y no quieren regresar”.
Yo no puedo creer que la mente sin neuronas sea igual a la producida por neuronas,y por tanto E/m (espíritu dividido por cuerpo humano) no es mv (masa viva,cuerpo humano).Que a estos moribundos les resulte problemático expresar sus vivencias es también creencia religiosa,de vivo que no de difunto.El libro de Moody Jr. no nos testifica pues nada sobre la muerte,sino a lo sumo sobre el trance de muerte de cristianos,metodistas o no.

Una simple aclaración

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XXVI.- Una simple aclaración

Estamos tan influenciados por el invento judío del “hagamos al hombre a nuestra imagen” (Génesis),que incluso los no creyentes como yo siempre aplicamos fórmulas divinas a las humanas.
La fórmula E ó mc (energía es masa multiplicada por la velocidad de la radiación gamma de la masa espiritual de la que la masa procede) es aplicable solamente a las masas luminosas que llamamos estrellas.
Los planetas proceden de las estrellas,y los considero ya masa obscura.A los planetas es por tanto aplicable la fórmula de Einstein: E ó mc2 (energía es masa multiplicada por la velocidad de la luz solar al cuadrado).
Es obvio que ésta es la energía atómica,por lo que nosotros no debemos estar multiplicados por c2,sino por mucho menos.Voy a suponer que sólo estamos multiplicados por la energía que recibimos del sol,y a esa energía voy a llamar vida.Por supuesto,es la energía que perdemos al morir.
Provisionalmente voy a transformar pues la fórmula de Einstein en esta otra: E ó mv (espíritu es masa corporal viva).Y voy a dar a v el mismo valor que a m.
m será así cuerpo sin vida,cadáver;mv cuerpo vivo,espítitu;y v ó E/m la vida que recibimos del sol.Tras la muerte enterramos el cadáver,y la vida es la que se nos marcha.
Voy a suponer,exagerando,que constamos de cien millones de células y neuronas (una galaxia celular),y que con referencia al hidrógeno podemos dar a cada célula o neurona un valor de 16.Aunque sea exagerando,nuestro cuerpo (m) tendría entonces un valor de 115;nuestra vida igual valor;y nuestro espíritu un valor de 130.
Enterramos pues nuestro cadáver,cuerpo sin energía,de supuesto valor 115.Marcharía a los confines de nuestra estratosfera,o mejor al espacio de nuestro sistema solar,o al menos de nuestro planeta,nuestra vida (E/m),de igual valor que nuestro cadáver,115;y si queremos hacer un chiste a esta vida de ultratumba podemos llamar cuerpo astral.Y aunque esté hablando en parábola,estamos comenzando a comprender también lo que llamamos mente o alma humana:ciertas neuronas de nuestro neocórtex,las que son base de cada una de nuestras capacidades mentales,impactadas o multiplicadas por la vida.
Enterramos o incineramos nuestro cuerpo,repito,pero marcha a los confines de la estratosfera terrestre,o al espacio terrenal,nuestra vida.Y al decir esto estoy diciendo una perogrullada,puesto que morir es perder la vida.
Vivir es pues tener o poseer espíritu o energía vital (E).Morir es desintegrar nuestro espíritu o energía vital en masa corporal inerte,cadáver (m) y enviar el resto,la vida,(E/m),a los confines de la estratosfera terrestre o al espacio terrenal.
La masa o materia,el cadáver,se transforma en lo que conocemos;cuerpo putrefacto que termina primero en esqueleto óseo,y esqueleto óseo que puede que termine en hidrógeno.La energía también se transforma,pero no emitimos al morir energía alguna,sino vida,E/m.Y por cuanto no creo en las reencarnaciones,vamos a suponer que permanece como energía o espíritu individualizado,por lo que no esperen que crea tampoco en los fantasmas irlandeses o en los espíritus del espiritismo.
La Tierra procede del Sol,la Luna de la Tierra,y si del Sol recibe luz y energía nuestro planeta,puede que no hayamos recibido de la Tierra más que el cuerpo que la entregamos cadáver.E (nuestra energía vital o espíritu) fue efectivamente cuerpo (m) multiplicado o impactado por la vida que recibimos del sol.Muertos el Sol sigue existiendo y brillando,y es pues cierto que no enterramos su luz ni su energía.Veo pues factible que nuestra E/m (nuestra vida) no muera,y siga viviendo,puesto que es científicamente concebible que vida sea energía que recibimos del sol,y por tanto no tiene que perecer o morir,porque muera nuestro cuerpo;al menos no mientras el sol exista.
Espíritu o energía vital:E ó mv;cuerpo muerto o cadáver:m;cuerpo vivo mv;vida (v ó E/m,espíritu dividido por cadáver).
Al morir entregamos pues a la Tierra lo que recibimos de ella,el cadáver (m),y al sol lo que recibimos de él,la vida (E/m).
Las estrellas,masas materiales que concibo divinas,como toda la materia universal,no mueren tampoco,sino que se transforman.Digamos pues que de nuestro sol nacerá otra estrella,otro sol.Y digo ya esto porque,aunque sea sólo a nivel de sistema solar,nuestra vida de ultratumba ni siquiera dependería del sol.
Mas concibo el universo naciendo en dios-átomo y regresando a él.Los sistemas solares son así muy a la larga perecederos,como las galaxias y antigalaxias.De un sol (estrella) nacería otro sol (estrella) mientras el universo sea expansivo.Y van desapareciendo las estrellas,y por tanto las galaxias,cuando el universo es implosivo.
No me aparece,al menos ahora,vida eterna para nosotros tras la muerte,pero nadie nos ha dicho que seamos dioses.Mas,si fuésemos como dios,semejantes a él,a una etapa de expansión (de zigoto a difunto),sucedería otra de implosión (que no podría ser de difunto a zigoto,por cuanto vida y materia están ya separadas).Este intento de compararnos a dios ha vuelto a ser pues negativo,pero puede ser que dios,que yo concibo como masas y antimasas espirituales,sea precisamente E/m,vida.En ese caso hemos sido entes o seres espirituales mientras vivimos (unión de materia y vida),lo que no sucede con dios y el universo,y tras la muerte somos seres más universales,por cuanto nos escindimos en vida y cadáver (materia).Si hubiese relación entre nuestro cadáver (m),y nuestra vida de postmortem (E/m),lo que es posible,es cuando el cadáver termina en hidrógeno (m),y nuestra vida en muy diminuta (E/m).
Vivos y muertos formamos pues parte del universo,lo que en mi creencia es formar parte de dios.Pero lo que tenemos que hacer es 1)no creer que dios es hombre,nacido incluso de mujer;2)no creernos dioses.

Entre la vida y la muerte

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XXV.- Entre la vida y la muerte

Uno de los libros que cité en el capítulo anterior fue Entre la vida y la muerte,de Robert Kastenbaum;relatos de sucesos entre la vida y lo que no sabemos qué.
Sheldon Ruderman padecía en 1959 de un tumor de pecho que se extendía hacia la región del pulmón derecho y el mediastino,por lo que era difícil operar.Sometido a radiación,sí se le redujo considerablemente el tumor.En este estado quedó embarazada su esposa,y Ruderman deseó vivir,para criar a su hijo.El cirujano accedió entonces a operar,sin fe en el éxito.La intervención duró ocho horas,y se le extrajo lo que quedaba del pulmón derecho.Sometido a una dosis de demerol cada tres horas,perdía la conciencia;hasta que a la semana rogó que se le levantara el tratamiento.Cuando recobraba la conciencia sentía que se había estado moviendo por la habitación,y que incluso su mano penetraba por la pared:pero eran ensoñaciones y pesadillas.Al parecer fue sometido días después a nueva intervención en el pecho,con anestesia local,mediante inyección de novocaína o calmante similar.Esta intervención duró tres horas,pero lo que cuenta el paciente vuelven a ser pesadillas.También son pensamientos,sentimientos y reflexiones de enfermo grave cuanto cuenta de los días que siguieron a esta intervención.Lo que cuenta sobre las energías temporales que recibía pensando en Santa Claus es autosugestión.Menos sirve cuanto dice sobre su recuperación,puesto que se pensó muerto,pero no lo estuvo.
Pérdida de conciencia no es muerte,y ya hemos dicho que los casos que cita Moody son de pacientes que estuvieron entre la vida y la muerte,no muertos.Tampoco me interesa el estudio que hace Bárbara Ross de la muerte con base en el Libro de los muertos,Platón y Aristóteles,la revolución científica,el impacto del mesmerismo o los fenómenos paranormales.Charles A. Garfield,miembro de un equipo de investigación sobre el cáncer,relata también casos de moribundos,y como unos vez la luz blanca y música celestial,pero otros demonios,y los demonios no existen,me inclino por seguir creyendo que todos los relatos de estos libros son de pacientes en estado de muerte,que no nos sirven para saber si hay vida espiritual tras la muerte.
Larry,por ejemplo,fue un ex marino de 20 años que se murió de leucemia aguda.Nada nos dijo muerto,y muy poco mientras moría.
Igual sucedió con los 434 adultos estudiados por Richard A. Kalish,y por tanto ninguno de ellos tuvo contacto o encuentro con persona fallecida tras la muerte,sino estando moribundo.
El estudio de Russell Noyes Jr. se basa en 215 relatos de 205 moribundos,y por tanto no aporta tampoco nada a un estudio sobre la muerte.Pero lo de la memoria panorámica,el recuerdo que el moribundo hace de su vida,sí puede ser cierto,pues lo realizaba mi madre estando grave,durante muchísimos meses antes de entrar en agonía.
Las experiencias extracorporales (OBE) las realiza o realizaba Sandor B. Brent incluso con universitarios,y por tanto estos viajes al espacio exterior son sólo mentales.
Sandra L. Bertman ha estudiado la comunicación con los muertos en el arte,la literatura y el canto,y por tanto su estudio tampoco sirve lo más mínimo para que sepamos lo que espiritualmente hay tras la muerte.Voy a hacer sin embargo un inciso,para recordar que en el universo la materia tampoco se destruye,sino que se transforma.Las reencarnaciones hindúes y resurrecciones judías son así técnicamente factibles o posibles,aunque yo no crea en ellas.El problema sigue siendo que yo concibo separados el espíritu y la materia universal,mientras en el ser humano vivo están unidos.Hasta la fecha no he concedido mucha posibilidad de resurrección al cuerpo o cadáver,pero sí he admitido que el espíritu no muera.Y como en el universo la materia estelar orbita alrededor de la masa espiritual de la que procede,no veo cómo aplicar esta realidad universal a nuestra vida de post-mortem.Incluso aceptando que es también nuestro espíritu quien crea nuestro cuerpo,aunque llamemos a ese espíritu energía,¿el cadáver al cementerio,y nuestra energía a una región estratosférica (condenación católica) o más celestial (salvación católica)?.Científicamente es absurdo,pero mi universo no es el científico,ni mi dios el católico,y si un ser vivo terrestre es unión de espermatozoide y óvulo,huevo o zigoto,tal vez la muerte consista en 1)la materialidad del espermatozoide u óvulo al sepulcro,2)su energía a la estratosfera (condenación católica) o a alguna región de nuestro sistema solar (salvación católica).
Encontrarnos entre la vida y la muerte puede ser no estar ni vivos ni muertos,y por tanto no ser ya ni huevo ni energía vital.A este huevo de ahora llamamos cadáver,y lo enterramos o incineramos.Es la física la que dice que la energía no muere sino que se transforma,y precisamente se transforma en una nueva materialidad (E ó mc).Como vemos no son dos,sino tres,los factores que explican el universo:1)la energía,que yo concibo como masas espirituales divinas,2)la materia,que a nivel universal comienza con las estrellas,y 3)la radiación gamma o luz,que es la que incide sobre la materia para transformarla en energía.Es pues sintomático que el moribundo vea una luz al morir,pues es la que multiplicaba a su cuerpo para transformarlo en espíritu,en energía vital.El cadáver (m) a la sepultura;y m = E/c,energía vital dividida por su radiactividad gamma.No nos queda nada para otra vida,pero c = E/m,nuestra radiactividad gamma o luz es igual a nuestra energía vital dividida por el cadáver.La energía universal (E) es materia multiplicada por luz divina o espiritual,lo que quiere decir que la estrella es energía divina dividida por luz divina.Es estrella la masa o materia que emite luz,y yo creo que es masa o materia por ser E/c (masa espiritual divina dividida por su radiación gamma).Si nuestra energía vital (E) es parte de la energía universal,el universo no muere con nuestra muerte,y por tanto todo el misterio consiste en que E ó mc se transforma en m,E/c.La m,el cadáver,a la sepultura;E/c,nuestra energía vital o espiritual dividida por su radiactividad gamma o luz,1)a los confines de la estratosfera terrestre si morimos con remordimientos de conciencia,o al sistema solar,del que procedemos,si morimos sin remordimientos de conciencia.

La muerte:realidad y misterio (II)

Naderías metafísicas
XXIV.- La muerte:realidad y misterio (II)

Suicidio es quitarse intencionadamente la vida,resultado de lo que Ortega y Gasset llamaba circunstancias vitales.Tampoco me convence pues Freud en este caso,con su instinto de la muerte.Quiere suicidarse el depresivo grave,y por eso debe estar en tratamiento.Durkheim tiene pues menos razón que Freud,ya que habló de suicidio sociológicamente explicado,y no por motivos individuales.Sus suicidios egoísta,anómico y altruista no hay que referirlos pues a la sociedad,sino a la personalidad del suicida;pero mejor es que ignoremos a quien queriendo ser sociólogo,no supo ni quiso ser hombre.
El familiar que sobrevive al difunto debe pues soportar su dolor con originalidad y personalidad,y si existiesen estados agudos de pena,hay que considerarlos más normales que la ausencia de dolor psíquico por la muerte de un familiar.Si esos estados precisasen sin embargo de auxilio médico,se debe prestar.Es sin embargo un hecho que el dolor psíquico o mental va disminuyendo con el tiempo,lo que tembiés es normal,siendo más anormal la ausencia de recuerdo.
Ya dije que no voy a ocuparme de los duelos literarios,aunque sea verdad que la literatura está inserta en una cultura y una edad histórica determinada.
Tampoco voy a ocuparme de los duelos filosóficos,que son reflexiones del filósofo que los cuenta.Desde luego el ser humano no es inmortal,pero puede tener vida espiritual de post-mortem,pues lo que sabemos mortal es la materia,y por tanto nuestro cuerpo.Falso pues que la humanidad sea inmortal (L. Feuerbach),pues la humanidad es concepto:totalidad histórica de seres humanos,por lo que tiene pasado,presente y futuro.Morir no es para el hombre individual un puro accidente biológico,al menos en lo que se refiere al cuerpo.Max Scheler habla de lo que le parece,al referirse a la muerte,e igual hacen el resto de pensadores.
Curioso que alguien se pregunte de dónde viene la muerte.Pues ni acertaron los antiguos (la muerte es algo ilógico y anormal),ni pueden tomarse en consideración los distintos mitos que se han inventado sobre la muerte.No morimos por desobediencia a Dios,ni siquiera a mi dios-universo.Morimos más bien porque dios es universo,con separación del espiritual (que puede ser inmortal y eterno),y del material (que lo sabemos mortal,limitado,finito).
El enterramiento de los cadáveres pudo efectivamente deberse a motivos religiosos,por inhumación,cremación o exposición al aire libre,sin olvidarnos de la momificación.
Los funerales y el duelo tuvieron su origen en ritos funerarios,distintos en las diversas culturas.Cada una de estas culturas y religiones interpretó a su modo la vida de ultratumba,y de ahí surgió la balanza del juicio,los juicios a los difuntos,la idea de un dios castigando las faltas cometidas en vida,y premiando las buenas obras.También el largo viaje al más allá,unas veces en regiones y praderas puras (Grecia),otras en el mundo inferior (Egipto,Europa nórdica).Desembocándose en el país de la muerte,que unas veces eran los Campos Elíseos (Egipto),otras el reino de las sombras (el sheol),con resurrección o Gehenna (Israel),o cielos católicos o musulmanes.
¿Existe vida tras la muerte?.La mayoría de las civilizaciones ha creído que sí,con transmigraciones o reencarnaciones en Oriente,los citados cielos en Oriente y Occidente,y mi reiterado aserto de que puede existir vida para el espíritu,no para el cuerpo.Muy conocido es el libro de Raymond Moody Vida después de la vida,con experiencias de quienes han estado entre la vida y la muerte.Por lo que este libro no prueba nada,y su Reflexiones sobre la Vida después de la vida aún menos.Tampoco A la hora de la muerte,de Osis y Haraldsson.Ni Más allá de la muerte,de A. Sotto y V. Oberto.Todos estos testimonios fueron experimentados por moribundos en estado inconsciente,no por difuntos.